Especiales

Juliana Romat, productora y referente ruralista

Primera presidente mujer desde la fundación de la Sociedad Rural de Azul en 1883, productora comprometida en el ámbito privado, hizo un espacio en su apretada agenda para contarnos porqué el campo da sentido a su vida.  

Juliana Romat es pionera en muchos sentidos. Con ocho hermanos -ella en el medio-, muchos de ellos con profesiones vinculadas al agro, decidió acompañar a su padre hace unos 10 años para ocuparse del campo familiar, cuando la empresa requería participación y compromiso. Y este mismo espíritu de animarse a ir por más es, quizás, lo que la llevó a ser la primera mujer en presidir la Sociedad Rural de Azul desde que fue fundada en 1883.


No es la primera vez que Juliana es protagonista en ZonaCampo.com.ar, estuvimos presentes cuando tuvo su asunción, y en general tenemos un fluido contacto con los integrantes de la Comisión Directiva de la institución. Pero hoy queríamos hablar con ella, y de ella.


"Desde que nací vivo en el campo, somos una típica familia rural que desde 1850 se dedica a trabajar la tierra y criar animales, una familia que produce alimentos para los argentinos y para el mundo en forma sustentable, cuidando la tierra, y que nos enorgullece hacerlo", afirma con un tono de voz que deja entrever a la vez calidez y firmeza.


"Soy esencialmente productora agropecuaria, trabajo a la par de nuestros empleados, tratando de mejorar en genética de los animales, haciendo cruzamiento de razas para obtener un novillo más pesado, invirtiendo en semilla de punta para lograr los rendimientos que nos permitan volver a invertir en nuestros campos, y esencialmente disfrutando diariamente de la naturaleza", asegura.


Juliana Romat no vacila en expresar su agradecimiento a la vida por poder colaborar en el manejo de una de una empresa agropecuaria familiar, y simultáneamente liderar un grupo de mujeres y hombres que, con compromiso hacia el sector, la acompañan en la comisión directiva de la SRA.


Eso sí, lo expresa cuando puede y cuando la agenda se lo permite, porque aparentemente no para un minuto. Nuestro intercambio fue en medio de intensas jornadas de trabajo tras la visita a la vecina ciudad de la nueva Mesa Ejecutiva de CARBAP, con la presencia de su presidente Horacio Salaverri, seguidas por reuniones con el municipio por un proyecto de mejoramiento de caminos rurales, patrulla rural. En suma, muchos proyectos vinculados al gremialismo rural que pujan por un espacio en el calendario de su actividad privada.



Respecto del lugar de la mujer en el campo, Juliana Romat considera que es esencial. "Las mujeres desempeñan un papel primordial en la economía rural, el sexo no es una limitante en cuanto a las posibilidades de involucrarse. Ya sea desde el ámbito rural donde cumple un rol fundamental en el arraigo de las familias, trabajando a la par de su compañero, procurando el crecimiento y bienestar de los suyos, pero también siempre cooperando solidariamente donde hace falta, ya sea escuelas, o distintos programas".


Romat también hace alusión al valor de aquellas mujeres "profesionales agrónomas o veterinarias, o que les toca desempeñar su rol desde el liderazgo, o desde el lugar de la producción, por sus propias iniciativas, por que heredaron un establecimiento, o están al frente de una explotación familiar, lo hacen gestionando sus empresas, con las mismas condiciones, capacidades y oportunidades, sin distinción de sexo", remarca.


"Si algo destaco en común de las mujeres de este sector, es el compromiso con el otro, las ganas de mejorar, el empuje silencioso a veces y otras más visible, el aspecto solidario. En mi caso desde lo personal, en el establecimiento familiar que conduzco, tengo un equipo de trabajo, hombres y mujeres, con una misma visión", asegura.


El gremialismo no es algo nuevo para los Romat, ya que el padre de Juliana fue dos veces presidente de la institución que ella encabeza hoy. "Lo más importante es que el gobierno mantenga diálogos fructíferos que permitan avanzar al sector, y no detenernos en conversaciones que no llevan a nada. En cuanto mi rol en la Sociedad Rural, la Comisión Directiva está integrada tanto por mujeres y hombres, con el mismo peso, trascendencia e importancia en sus aportes, oportunidades de expresar y gestionar ideas. No creo particularmente que los cambios estén basados en las distinciones de sexo, sino en las ganas de salir adelante, cada uno desde su área, desde su aporte personal y comunitario", subraya.


A la hora de elegir un referente, no duda en señalar a su padre, que en sus propias palabras "fue y sigue siendo un gran referente de responsabilidad con el trabajo, la empresa, responsabilidad social. Fuera de él, no tengo un referente en particular, aprendo y me inspiro de todos aquellos hombres y mujeres que han vivido con y por una pasión que trajo un impacto a la humanidad, ya sea que pudiera ser muy pequeño en su ámbito local, o trascendió generaciones. Rescato sus aciertos y sus errores de los cuales también aprendemos. Creo que he aprendido a involucrarme con el bienestar comunitario, lo que genera empatía y enriquecimiento personal de las experiencias de los otros",


Sobre el cierre y saliendo un poco de lo personal, Romat destaca particularmente que "nuestro sector genera divisas al país, pero es fundamental también para el arraigo de las familias de la región, comprando insumos, haciendo sus reparaciones, contratando gente, todos de la zona, esto lo aprendí de mi padre, para que el motor de las economías regionales gire. Hay quienes deciden hacer sus compras y demás fuera de la ciudad, lo cual es respetable. Me gusta más la postura de favorecer la comunidad donde estoy, no solo desde todos los aportes solidarios en los que pueda involucrarme, sino desde este aspecto comercial".


"Creo que esto puede ser inspirador y transmitir algún sentido de esperanza y expectativas a las generaciones que nos siguen. Porque es bueno inspirarse en lo que han hecho otros, pero me gusta pensar también en "que huellas estoy dejando yo" para que otros anden, y puedan pararse un escalón más arriba de lo que nosotros logramos. Para esto se necesita compromiso, esfuerzo y pasión. Solo así disfrutaremos esta etapa y valdrá la pena", concluye.


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Juliana Romat es pionera en muchos sentidos. Con ocho hermanos -ella en el medio-, muchos de ellos con profesiones vinculadas al agro, decidió acompañar a su padre hace unos 10 años para ocuparse del campo familiar, cuando la empresa requería participación y compromiso. Y este mismo espíritu de animarse a ir por más es, quizás, lo que la llevó a ser la primera mujer en presidir la Sociedad Rural de Azul desde que fue fundada en 1883.


No es la primera vez que Juliana es protagonista en ZonaCampo.com.ar, estuvimos presentes cuando tuvo su asunción, y en general tenemos un fluido contacto con los integrantes de la Comisión Directiva de la institución. Pero hoy queríamos hablar con ella, y de ella.


"Desde que nací vivo en el campo, somos una típica familia rural que desde 1850 se dedica a trabajar la tierra y criar animales, una familia que produce alimentos para los argentinos y para el mundo en forma sustentable, cuidando la tierra, y que nos enorgullece hacerlo", afirma con un tono de voz que deja entrever a la vez calidez y firmeza.


"Soy esencialmente productora agropecuaria, trabajo a la par de nuestros empleados, tratando de mejorar en genética de los animales, haciendo cruzamiento de razas para obtener un novillo más pesado, invirtiendo en semilla de punta para lograr los rendimientos que nos permitan volver a invertir en nuestros campos, y esencialmente disfrutando diariamente de la naturaleza", asegura.


Juliana Romat no vacila en expresar su agradecimiento a la vida por poder colaborar en el manejo de una de una empresa agropecuaria familiar, y simultáneamente liderar un grupo de mujeres y hombres que, con compromiso hacia el sector, la acompañan en la comisión directiva de la SRA.


Eso sí, lo expresa cuando puede y cuando la agenda se lo permite, porque aparentemente no para un minuto. Nuestro intercambio fue en medio de intensas jornadas de trabajo tras la visita a la vecina ciudad de la nueva Mesa Ejecutiva de CARBAP, con la presencia de su presidente Horacio Salaverri, seguidas por reuniones con el municipio por un proyecto de mejoramiento de caminos rurales, patrulla rural. En suma, muchos proyectos vinculados al gremialismo rural que pujan por un espacio en el calendario de su actividad privada.



Respecto del lugar de la mujer en el campo, Juliana Romat considera que es esencial. "Las mujeres desempeñan un papel primordial en la economía rural, el sexo no es una limitante en cuanto a las posibilidades de involucrarse. Ya sea desde el ámbito rural donde cumple un rol fundamental en el arraigo de las familias, trabajando a la par de su compañero, procurando el crecimiento y bienestar de los suyos, pero también siempre cooperando solidariamente donde hace falta, ya sea escuelas, o distintos programas".


Romat también hace alusión al valor de aquellas mujeres "profesionales agrónomas o veterinarias, o que les toca desempeñar su rol desde el liderazgo, o desde el lugar de la producción, por sus propias iniciativas, por que heredaron un establecimiento, o están al frente de una explotación familiar, lo hacen gestionando sus empresas, con las mismas condiciones, capacidades y oportunidades, sin distinción de sexo", remarca.


"Si algo destaco en común de las mujeres de este sector, es el compromiso con el otro, las ganas de mejorar, el empuje silencioso a veces y otras más visible, el aspecto solidario. En mi caso desde lo personal, en el establecimiento familiar que conduzco, tengo un equipo de trabajo, hombres y mujeres, con una misma visión", asegura.


El gremialismo no es algo nuevo para los Romat, ya que el padre de Juliana fue dos veces presidente de la institución que ella encabeza hoy. "Lo más importante es que el gobierno mantenga diálogos fructíferos que permitan avanzar al sector, y no detenernos en conversaciones que no llevan a nada. En cuanto mi rol en la Sociedad Rural, la Comisión Directiva está integrada tanto por mujeres y hombres, con el mismo peso, trascendencia e importancia en sus aportes, oportunidades de expresar y gestionar ideas. No creo particularmente que los cambios estén basados en las distinciones de sexo, sino en las ganas de salir adelante, cada uno desde su área, desde su aporte personal y comunitario", subraya.


A la hora de elegir un referente, no duda en señalar a su padre, que en sus propias palabras "fue y sigue siendo un gran referente de responsabilidad con el trabajo, la empresa, responsabilidad social. Fuera de él, no tengo un referente en particular, aprendo y me inspiro de todos aquellos hombres y mujeres que han vivido con y por una pasión que trajo un impacto a la humanidad, ya sea que pudiera ser muy pequeño en su ámbito local, o trascendió generaciones. Rescato sus aciertos y sus errores de los cuales también aprendemos. Creo que he aprendido a involucrarme con el bienestar comunitario, lo que genera empatía y enriquecimiento personal de las experiencias de los otros",


Sobre el cierre y saliendo un poco de lo personal, Romat destaca particularmente que "nuestro sector genera divisas al país, pero es fundamental también para el arraigo de las familias de la región, comprando insumos, haciendo sus reparaciones, contratando gente, todos de la zona, esto lo aprendí de mi padre, para que el motor de las economías regionales gire. Hay quienes deciden hacer sus compras y demás fuera de la ciudad, lo cual es respetable. Me gusta más la postura de favorecer la comunidad donde estoy, no solo desde todos los aportes solidarios en los que pueda involucrarme, sino desde este aspecto comercial".


"Creo que esto puede ser inspirador y transmitir algún sentido de esperanza y expectativas a las generaciones que nos siguen. Porque es bueno inspirarse en lo que han hecho otros, pero me gusta pensar también en "que huellas estoy dejando yo" para que otros anden, y puedan pararse un escalón más arriba de lo que nosotros logramos. Para esto se necesita compromiso, esfuerzo y pasión. Solo así disfrutaremos esta etapa y valdrá la pena", concluye.


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