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Fray Romeo, un paisano muy especial

Nuestro columnista Daniel Lecointre hace una brevísima semblanza de ese gran hombre y su relación con el campo, cuya obra inspira y seguirá inspirando amor al prójimo y buena voluntad  

Por Daniel Lecointre, exclusivo para Zona Campo.  

Murano, Italia. Isla en la ciudad de Venecia célebre por sus fábricas de cristal. Entre ellas, una de las más importantes del mundo, llena de artesanos y secretos ancestrales. Sus dueños viven en un castillo imponente cuyo color dorado se refleja idéntico en el agua quieta.


Corre el 29 de febrero de 1922. La nave central, los pasillos y las habitaciones completamente alteradas. Una mujer, descendiente directa de los reyes de Hungría, está por dar a luz. Al rato una de las ayudantes corre desesperada, gritando la mala noticia: "El niño está muerto… el niño está muerto". Pero una de las tías lo puso contra su pecho y sintió que el corazoncitoaun latía, estaba vivo. Así nació el Conde Marques Romeo María Musaragno, Conde de Colalto. Nosotros lo conocimos como Fray Romeo.


Salteándome más de veinte años y cien anécdotas, una más sorprendente que la otra, lo encontramos ya recibido de fraile, con unpapel en las manos, donde decía que había sido aceptado su pedido de venir a América. Solo tenía que viajar al Vaticano a recibir la bendición, el pasaporte y el destino.


Ángela, su madre, le rogó, le pidió de rodillas que no se fuera, pero el solo escuchaba una voz, la de Dios. Cuando Romeo cerró la puerta y se fue a Roma, su madre se postró en la cama y rezóocho días con susnoches pidiéndole a Jesús que hiciera algo para evitar que su hijo se fuera tan lejos. Cuando su Romeo volvió de la casa papal, ella esperaba el milagro, abrió inmensos sus ojos y lo miro con el corazón en la mano…Pero no, solo venía a despedirse. Y se arrancó como pudo de las manos de su madre. El subió al barco y ella quedo en la cama, en coma, o algo parecido. No se levantó jamás, no hablo jamás.


Mi intención llena páginas y páginas, pero soy consciente que tengo que ser breve y solo hablar de la relación del fray con el campo de nuestros pagos. La primera parada fue en Uruguay, y su destino una ciudad importante en el departamento de Canelones, la historia da para varios cuentos así que por ahora la dejamos acá, y saltaremos hasta el arribo al pueblo.

Los dos llegamos a Olavarria casi en los mismos años. El, mandado por la Orden Franciscana y yo por orden de mi mamá… -"tenés que hacer el secundario, si o si". Fui medio pupilo en San Antonio y Fray era el lechero que nos traía la leche todas las mañanas. Ordeñaba a mano, teníaun montón de vacas en una quinta prestada. Lo veíamos llegar de gorra vasca y botas de goma, llenas de barro y bosta. Más bochinchero, loco y adolecente que nosotros.


Vivía en una piecita oscura y tenebrosa, al fondo de la iglesia Monte Viggiano. Enseguida comenzó lo que sería después una obra gigantesca. Llegó a dar de comer a ocho mil personas y construyó con la ayuda de don Eusebio Bouciguez más de seiscientas casas.



Ya me olvidé otra vez que solo tenía que hablar del campo. A esta parte de la historia le podríamos poner "Cuando el amor no tiene ropa de fiesta y solo llega para traer dolor", el cuento es y no es del Fray. Rebobinamos un poco el calendario, hasta el año 1911.


Una niña de quince años está subiendo a un lujoso carruaje tirado por seis caballos blancos. La acompañan sus padres y sus hermanos. Hay romerías en Hinojo y allá van. Son la familia Piaggio, acaudalados inmigrantes de la aristocracia italiana.


Ya en la fiesta, un joven de uniforme la invita a bailar. Ni bien se miraron, los dos supieron que eso era para siempre. Bailaron toda la noche, y al despedirse se prometieron amor eterno. Al otro día, la niña se animó y le contó a su padre la decisión que había tomado. El "no", rotundo e inapelable, sonó en toda la mansión. Jamás aceptaría que su hija se casara con un policía (él estaba convencido que lo hacía por su bien).


Adela Piaggio, tan terca y decidida como elpadre, se acostó en su cama y juró no levantarse jamássi no cambiaba de opinión. Era una mañana radiante de febrero, la primera de muchas. Escuchó durante años jugar a sus hermanos en el patio, leyó todos los libros de la biblioteca hasta recitarlos de memoria. 


Primero murieron sus padres y después uno a uno los nueve hermanos, todos solteros, y quedó sola. Nunca se enteró de la primera guerra mundial, ni de la segunda. Vivió sin Peróny sin saber que la Apolo XI había estacionado en su luna de cristal.


Los buitres, de buen olfato en estas ocasiones, se fueron robando todo: campos, haciendas, vajillas, hasta el piano de cola. Una de las mujeres que la cuidaban llamó a los franciscanos, pues estaba el deseo de donar dos fracciones de campo, lo último que quedaba, con la condición de que se hicieran cargo de ella.


Así apareció Fray Romeo, en la mansión y en la vida desmantelada de Adela. El y la señora que la cuidaba eran los únicos del mundo real que llegaban a los pies de su cama. Parecía increíble pero tenía la piel y la carita igual que a los quince, joven, lozana, inalterable, como si recién se acostara. Y llevaba casi setenta años. Solo había perdido los dedos de los pies, las sábanas los habían gastado.



Cerca del final, cuando decidieron llevarla al hospital, ella pidió que sacaran la volanta y le ataran "los seis caballos blancos", los de aquella noche hermosa y fatídica. Ya estaba completamente perdida. Se pasaba las noches hablando con su amado, mientras buscaba el inicio de la trama de una frazada y la destejía íntegra, hasta sentir el frio de la madrugada.


Uno de esos campos es donde estaba el recreo San Francisco. En ese lugar vacacionaron durante años los niños del hogar San José, del hogar de niñas, y cientos de olavarrienses. Allí Fray Romeo armó una verdadera explotación agropecuaria. Hacía ganadería, chacra, tambo, aves de corral y huerta.


Cada año, cuando los nuevos soldados formaban en el regimiento, el coronel preguntaba "El que quiera hacer el servicio militar con el fray, que levante la mano". De ahí, que muchos chicos del campo pasaban a ser la "pionada del Fray". Y en vez de uniforme, se los veía en el tractor, o de sombrero y puñal montando algún redomón.


Toda la producción era cargada por el Fray, descargada y acondicionada en Cáritas por otros cinco soldados que también ofrecía el regimiento. Y así, a un amor que murió encerrado en el desierto de una habitación, el Fray lo hizo florecer, lo multiplicó en millones de litros de leche, de carne, huevos, pollos,de diversión para los chiquitos abandonados.


Ya es hora de de ir tocando el ala del sombrero para despedirme. Aunque me cuesta mucho, pues con solo vivir un día acompañando al fray, alcanza y sobra para escribir un tratado de sociología y un libro de anécdotas. Y ya con un pie en el estribo, les cuento el final.


Rebobinamos hasta Murano, otra vez. Les dije que cuando el fray se despidió de su madre, ella entro en coma, o algo así, y que no habló ni se levantó jamás.Romeo llevaba cinco años en Uruguay, cuando por fin recibió el permiso y el pasaje de la orden, para ir a visitarla.Se abrieron las puertas del castillo y su hermana corrió por los interminables salones, dando gritos de alegría hasta el lecho de su madre. "Llegó Romeo, llegó Romeo".


Su madre abrió los ojos, le tomó las manos otra vez después de tanto tiempo, y habló "volviste hijo querido…te extrañé tanto". Hablaron y se mimaron días enteros, como recuperando el tiempo perdido, y a la semana murió. Lo había esperado cinco años.


Ángela y Adela amaban así. 



Acerca de Daniel Lecointre
El autor es nacido, vive y trabaja en el campo, en la zona de San Jorge, Partido de Laprida. En su sentir y sus palabras, esto es así desde hace más de 120 años, por los tiempos en que su abuelo llegó a esos pagos.



A continuación, por cortesía del Sr. Néstor Machiavelli, incorporamos a la nota de nuestro colaborador un valioso y emotivo trabajo que documenta parte de la vida y obra de Fray Romeo. A este video corresponden algunas de las imágenes publicadas, también. 

FRAY ROMEO, DE VENECIA A OLAVARRIA- ESAS PEQUEÑAS COSAS - Productor Ejecutivo, Juan Pablo Astié. Cámara, Goran Gester.Investigación periodística, Maria Elena Cartolano. Asistentes de Producción, Cristian Corral y Laura D Anunzio. Dirección General, Néstor Machiavelli.

La consolidación del cerdo, clave para el bovino
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Murano, Italia. Isla en la ciudad de Venecia célebre por sus fábricas de cristal. Entre ellas, una de las más importantes del mundo, llena de artesanos y secretos ancestrales. Sus dueños viven en un castillo imponente cuyo color dorado se refleja idéntico en el agua quieta.


Corre el 29 de febrero de 1922. La nave central, los pasillos y las habitaciones completamente alteradas. Una mujer, descendiente directa de los reyes de Hungría, está por dar a luz. Al rato una de las ayudantes corre desesperada, gritando la mala noticia: "El niño está muerto… el niño está muerto". Pero una de las tías lo puso contra su pecho y sintió que el corazoncitoaun latía, estaba vivo. Así nació el Conde Marques Romeo María Musaragno, Conde de Colalto. Nosotros lo conocimos como Fray Romeo.


Salteándome más de veinte años y cien anécdotas, una más sorprendente que la otra, lo encontramos ya recibido de fraile, con unpapel en las manos, donde decía que había sido aceptado su pedido de venir a América. Solo tenía que viajar al Vaticano a recibir la bendición, el pasaporte y el destino.


Ángela, su madre, le rogó, le pidió de rodillas que no se fuera, pero el solo escuchaba una voz, la de Dios. Cuando Romeo cerró la puerta y se fue a Roma, su madre se postró en la cama y rezóocho días con susnoches pidiéndole a Jesús que hiciera algo para evitar que su hijo se fuera tan lejos. Cuando su Romeo volvió de la casa papal, ella esperaba el milagro, abrió inmensos sus ojos y lo miro con el corazón en la mano…Pero no, solo venía a despedirse. Y se arrancó como pudo de las manos de su madre. El subió al barco y ella quedo en la cama, en coma, o algo parecido. No se levantó jamás, no hablo jamás.


Mi intención llena páginas y páginas, pero soy consciente que tengo que ser breve y solo hablar de la relación del fray con el campo de nuestros pagos. La primera parada fue en Uruguay, y su destino una ciudad importante en el departamento de Canelones, la historia da para varios cuentos así que por ahora la dejamos acá, y saltaremos hasta el arribo al pueblo.

Los dos llegamos a Olavarria casi en los mismos años. El, mandado por la Orden Franciscana y yo por orden de mi mamá… -"tenés que hacer el secundario, si o si". Fui medio pupilo en San Antonio y Fray era el lechero que nos traía la leche todas las mañanas. Ordeñaba a mano, teníaun montón de vacas en una quinta prestada. Lo veíamos llegar de gorra vasca y botas de goma, llenas de barro y bosta. Más bochinchero, loco y adolecente que nosotros.


Vivía en una piecita oscura y tenebrosa, al fondo de la iglesia Monte Viggiano. Enseguida comenzó lo que sería después una obra gigantesca. Llegó a dar de comer a ocho mil personas y construyó con la ayuda de don Eusebio Bouciguez más de seiscientas casas.



Ya me olvidé otra vez que solo tenía que hablar del campo. A esta parte de la historia le podríamos poner "Cuando el amor no tiene ropa de fiesta y solo llega para traer dolor", el cuento es y no es del Fray. Rebobinamos un poco el calendario, hasta el año 1911.


Una niña de quince años está subiendo a un lujoso carruaje tirado por seis caballos blancos. La acompañan sus padres y sus hermanos. Hay romerías en Hinojo y allá van. Son la familia Piaggio, acaudalados inmigrantes de la aristocracia italiana.


Ya en la fiesta, un joven de uniforme la invita a bailar. Ni bien se miraron, los dos supieron que eso era para siempre. Bailaron toda la noche, y al despedirse se prometieron amor eterno. Al otro día, la niña se animó y le contó a su padre la decisión que había tomado. El "no", rotundo e inapelable, sonó en toda la mansión. Jamás aceptaría que su hija se casara con un policía (él estaba convencido que lo hacía por su bien).


Adela Piaggio, tan terca y decidida como elpadre, se acostó en su cama y juró no levantarse jamássi no cambiaba de opinión. Era una mañana radiante de febrero, la primera de muchas. Escuchó durante años jugar a sus hermanos en el patio, leyó todos los libros de la biblioteca hasta recitarlos de memoria. 


Primero murieron sus padres y después uno a uno los nueve hermanos, todos solteros, y quedó sola. Nunca se enteró de la primera guerra mundial, ni de la segunda. Vivió sin Peróny sin saber que la Apolo XI había estacionado en su luna de cristal.


Los buitres, de buen olfato en estas ocasiones, se fueron robando todo: campos, haciendas, vajillas, hasta el piano de cola. Una de las mujeres que la cuidaban llamó a los franciscanos, pues estaba el deseo de donar dos fracciones de campo, lo último que quedaba, con la condición de que se hicieran cargo de ella.


Así apareció Fray Romeo, en la mansión y en la vida desmantelada de Adela. El y la señora que la cuidaba eran los únicos del mundo real que llegaban a los pies de su cama. Parecía increíble pero tenía la piel y la carita igual que a los quince, joven, lozana, inalterable, como si recién se acostara. Y llevaba casi setenta años. Solo había perdido los dedos de los pies, las sábanas los habían gastado.



Cerca del final, cuando decidieron llevarla al hospital, ella pidió que sacaran la volanta y le ataran "los seis caballos blancos", los de aquella noche hermosa y fatídica. Ya estaba completamente perdida. Se pasaba las noches hablando con su amado, mientras buscaba el inicio de la trama de una frazada y la destejía íntegra, hasta sentir el frio de la madrugada.


Uno de esos campos es donde estaba el recreo San Francisco. En ese lugar vacacionaron durante años los niños del hogar San José, del hogar de niñas, y cientos de olavarrienses. Allí Fray Romeo armó una verdadera explotación agropecuaria. Hacía ganadería, chacra, tambo, aves de corral y huerta.


Cada año, cuando los nuevos soldados formaban en el regimiento, el coronel preguntaba "El que quiera hacer el servicio militar con el fray, que levante la mano". De ahí, que muchos chicos del campo pasaban a ser la "pionada del Fray". Y en vez de uniforme, se los veía en el tractor, o de sombrero y puñal montando algún redomón.


Toda la producción era cargada por el Fray, descargada y acondicionada en Cáritas por otros cinco soldados que también ofrecía el regimiento. Y así, a un amor que murió encerrado en el desierto de una habitación, el Fray lo hizo florecer, lo multiplicó en millones de litros de leche, de carne, huevos, pollos,de diversión para los chiquitos abandonados.


Ya es hora de de ir tocando el ala del sombrero para despedirme. Aunque me cuesta mucho, pues con solo vivir un día acompañando al fray, alcanza y sobra para escribir un tratado de sociología y un libro de anécdotas. Y ya con un pie en el estribo, les cuento el final.


Rebobinamos hasta Murano, otra vez. Les dije que cuando el fray se despidió de su madre, ella entro en coma, o algo así, y que no habló ni se levantó jamás.Romeo llevaba cinco años en Uruguay, cuando por fin recibió el permiso y el pasaje de la orden, para ir a visitarla.Se abrieron las puertas del castillo y su hermana corrió por los interminables salones, dando gritos de alegría hasta el lecho de su madre. "Llegó Romeo, llegó Romeo".


Su madre abrió los ojos, le tomó las manos otra vez después de tanto tiempo, y habló "volviste hijo querido…te extrañé tanto". Hablaron y se mimaron días enteros, como recuperando el tiempo perdido, y a la semana murió. Lo había esperado cinco años.


Ángela y Adela amaban así. 



Acerca de Daniel Lecointre
El autor es nacido, vive y trabaja en el campo, en la zona de San Jorge, Partido de Laprida. En su sentir y sus palabras, esto es así desde hace más de 120 años, por los tiempos en que su abuelo llegó a esos pagos.



A continuación, por cortesía del Sr. Néstor Machiavelli, incorporamos a la nota de nuestro colaborador un valioso y emotivo trabajo que documenta parte de la vida y obra de Fray Romeo. A este video corresponden algunas de las imágenes publicadas, también. 

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