Con el exceso de lluvias como protagonista, la campaña de picado 2025 muestra rindes destacados, cambios en los tiempos de trabajo y un fuerte protagonismo del maíz silero. En diálogo con ZonaCampo, Braian Gardello de Forceres analizó cómo el clima adelantó y retrasó labores según la región y qué desafíos enfrentan productores y contratistas para asegurar reservas forrajeras de calidad.
Por ZonaCampo
La campaña de picado de forrajes 2025 se presenta con particularidades que la diferencian de otros años. El factor climático volvió a ser determinante y, esta vez, el exceso de agua jugó un rol central tanto en la producción de pasturas como en los cultivos destinados a silaje de maíz y sorgo. Con verdeos que crecieron con fuerza, rindes destacados y un calendario que se adelantó o atrasó según la región, los contratistas y productores debieron ajustar decisiones en tiempo real.
Braian Gardello, segunda generación de la empresa tandilense Forceres, con más de 20 años de trayectoria en el picado y ensilaje de forrajes, analizó el desarrollo de la campaña en diálogo con ZonaCampo, mientras recorre distintas provincias siguiendo el pulso del trabajo a campo.
Menos picado de pasturas y más pastoreo directo
Según explicó Gardello, la campaña de pasturas —la llamada “campaña de fina”— ya quedó atrás y dejó una primera lectura clara: se picó menos superficie que otros años.
“La abundancia de agua hizo que los verdeos tiraran muy bien y muchos productores pudieran aprovecharlos directamente con animales en pastoreo. Eso fue muy positivo para el campo, aunque desde el lado del contratista significó menos hectáreas picadas”, señaló.
Aun así, en los lotes que sí se destinaron a reservas, los resultados fueron muy buenos. “En trigo, avena y cebada tuvimos rindes que estuvieron entre las 25 y 32 toneladas por hectárea, lo cual es muy interesante”, agregó.
Maíz silero: rindes excelentes y cambios en el calendario
Con el inicio de la campaña de gruesa, el maíz volvió a posicionarse como el gran protagonista. Pero este año, el calendario no fue uniforme.
“En la zona núcleo de Santa Fe los cultivos se adelantaron muchísimo. Arrancamos a picar alrededor del 10 de enero, cuando otros años lo hacíamos recién el 20 o 25”, explicó Braian.
El motivo vuelve a ser el mismo: el agua. “La humedad acumulada hizo que los cultivos se desarrollaran más rápido que le permitió al productor tener una ventana de siembra más temprana . Hoy estamos viendo rindes realmente excelentes, de 52 a 56 toneladas por hectárea de maíz”, detalló.
En contraste, en provincias como San Luis el escenario fue distinto. “Ahí el picado se atrasó entre 10 y 12 días. Tenemos fechas previstas recién para el 22 de enero, cuando otros años arrancábamos entre el 5 y el 10”, comentó.
Tecnología, precisión y calidad del silaje
Más allá del volumen, Gardello remarcó que el desafío sigue siendo el mismo: transformar esos rindes en reservas de alta calidad. El momento de corte, la precisión del picado y el correcto procesamiento del grano son determinantes para lograr un silaje que impacte positivamente en la producción de carne y leche.
Desde Forceres, la campaña vuelve a encontrar a los equipos recorriendo varias provincias. “Desde hace años trabajamos durante la gruesa en Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa, San Luis y Salta. Eso nos permite ver distintos escenarios productivos, pero este año en general los cultivos vienen muy beneficiados por el clima previo”, sostuvo.
Una campaña con expectativas altas
Con pasturas que respondieron, maíces con rindes destacados y un clima que, al menos hasta ahora, jugó a favor del crecimiento de los cultivos, la campaña de picado 2025 se perfila como muy buena desde lo productivo.
“El exceso de agua complicó algunas decisiones y modificó el ritmo de trabajo, pero hoy está beneficiando a los cultivos en excelencia”, resumió Gardello.
En un contexto donde las reservas forrajeras siguen siendo una herramienta clave para la ganadería, la campaña vuelve a confirmar que planificación, tecnología y lectura fina del clima son aliados indispensables para convertir forraje en productividad.