En un escenario complejo para la inserción laboral de jóvenes, Vetanco puso en marcha un nuevo ciclo del programa “Tu Empleo” junto a la Fundación Empujar, abriendo su planta en General Rodríguez como espacio de formación.

El acceso al primer empleo formal sigue siendo uno de los principales desafíos para los jóvenes en Argentina. Falta de experiencia, dificultades para completar estudios y escasa vinculación con el mundo productivo conforman una brecha que, en muchos casos, condiciona el futuro laboral. En ese contexto, comienzan a tomar protagonismo las iniciativas que articulan formación con empresas reales.
En esa línea se inscribe el inicio de un nuevo ciclo del programa “Tu Empleo”, impulsado por la Fundación Empujar y desarrollado en la planta que Vetanco posee en General Rodríguez. La propuesta está dirigida a jóvenes de entre 18 y 24 años y busca brindar herramientas concretas para mejorar sus posibilidades de inserción en el mercado formal.
Se trata del sexto ciclo del programa y del tercer año consecutivo en que la compañía abre sus instalaciones como sede, consolidando un esquema que va más allá de la capacitación tradicional. La formación se da en contacto directo con el entorno productivo, lo que permite a los participantes no solo adquirir conocimientos, sino también familiarizarse con dinámicas reales de trabajo.


El rol de la empresa en este tipo de iniciativas no es menor. En un mercado laboral cada vez más exigente, donde las habilidades blandas y la experiencia práctica pesan tanto como la formación académica, el vínculo temprano con el sector privado aparece como un factor determinante.
Además, la articulación con otras firmas del Parque Industrial de General Rodríguez amplía el alcance del programa y genera un entramado que potencia las oportunidades de los jóvenes participantes.
En este caso, Vetanco —empresa con más de tres décadas de trayectoria en el desarrollo de soluciones para la salud y producción animal— asume un rol que trasciende su actividad específica. La apertura de sus instalaciones y la participación activa en el proceso formativo reflejan una estrategia que combina desarrollo productivo con compromiso social.
Más allá del impacto inmediato, este tipo de experiencias apuntan a un objetivo de fondo: reducir la distancia entre la formación y el empleo. Una brecha que, especialmente en los jóvenes, suele ser uno de los principales obstáculos para acceder a oportunidades laborales sostenibles.
El inicio de este nuevo ciclo vuelve a poner sobre la mesa una discusión clave: el papel que pueden —y en muchos casos deben— asumir las empresas en la generación de oportunidades. En ese camino, la experiencia en General Rodríguez se presenta como un ejemplo concreto de articulación posible.



