El sello de la tradición: Pampero Olavarría, nuevamente indumentaria oficial de la edición 2026 de «La Ganadería que Viene»

Por cuarto año consecutivo, la marca que es sinónimo de campo e industria acompañará a La Ganadería que Viene. Francisco Risueño repasa la historia de un emprendimiento familiar que no para de crecer.

Hay marcas que son parte de la identidad de un país, y Pampero es, sin dudas, una de ellas. Con más de 100 años de historia, ha sabido evolucionar del riguroso uniforme de trabajo a una propuesta que combina seguridad, durabilidad y, cada vez más, diseño urbano. En Olavarría, esa bandera la lleva con orgullo la familia Risueño, quienes por cuarta edición consecutiva asumen el desafío de vestir a los protagonistas del evento ganadero más esperado de la región.

Si algo caracteriza a Pampero Olavarría es el crecimiento sostenido de la mano del sector. Para Francisco Risueño, este vínculo con el evento es un reflejo de ese camino compartido: «Nos enorgullece acompañarlos en algo que está creciendo con ustedes. Empezaron de a poquito, con mucho trabajo, y cada día son más», reflexiona sobre la evolución de la muestra.

Un origen con propósito

Detrás del mostrador y de los grandes pedidos para empresas, hay una historia que comenzó como un proyecto de unión familiar. Pampero Olavarría fue uno de los 14 locales iniciales que dieron el puntapié a las franquicias de la marca bajo su nueva gestión.

«Cuando nosotros empezamos con Pampero, la idea era un emprendimiento familiar para que alguien que tenía problemas pudiera trabajar acá. Empezamos a crecer despacio en otro local y hoy, gracias a Dios, estamos incluso tratando de abrir otro», cuenta Francisco.

Esa cercanía se traduce en la confianza de su equipo. Empleadas como Candela, que acompañan la firma desde hace años, son el engranaje clave para cumplir con la escala de pedidos que manejan hoy, donde la puntualidad y la calidad son innegociables.

Más que ropa de trabajo: un universo de opciones

Lo que comenzó como indumentaria estrictamente rural o de seguridad, hoy es un abanico infinito. Con 55 fábricas trabajando bajo licencia, el catálogo de Pampero incluye desde cuchillería hasta líneas urbanas que muchos buscan por estética y moda.

Al respecto, Risueño destaca la amplitud del rubro: «Tenemos desde seguridad e industria hasta rural y urbano. Si bien no tenemos todo en stock por la rotación, traemos cualquier pedido específico. Pampero tiene lo que se te ocurra». Esta versatilidad es lo que permite que el personal de campo y los visitantes de la ciudad se encuentren bajo una misma marca.

El desembarco en mayo

La cuenta regresiva para mayo ya empezó. Después de tres años de presencia constante, esta edición 2026 marca un hito para la familia Risueño: por primera vez, Pampero Olavarría no solo vestirá a la organización, sino que también contará con su propio espacio de exhibición dentro del predio.

«Si Dios quiere ahí estaremos, y este año vamos a tratar de estar con stand», confirma Francisco con entusiasmo.

Serán tres días intensos donde la «pilcha» —como dicen los que saben— volverá a ser protagonista. Porque más allá de la elegancia o la «percha», vestir Pampero es llevar puesta una parte de la historia del trabajo argentino. ¡Nos vemos en mayo!

 

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