A 31 años de su creación, Rentabull se consolida como una herramienta cada vez más utilizada por productores que buscan simplificar el manejo, acceder a genética de calidad y ganar eficiencia sin inmovilizar capital. En diálogo con ZonaCampo, Carlos Alejandro Rodríguez y Guido Di Girolamo repasaron la historia, el presente y el futuro de la empresa pionera en alquiler profesional de toros.

Lo que comenzó en 1995 como una idea poco convencional dentro de la ganadería argentina hoy se consolidó como una herramienta productiva que gana terreno en cada vez más establecimientos de cría. Rentabull, empresa pionera en el alquiler profesional de toros, cumple 31 años apostando a un modelo que permite a los productores acceder a genética de calidad, simplificar el manejo y mejorar la eficiencia del rodeo sin inmovilizar capital.
En Coronel Pringles conversamos con los ingenieros zootecnistas Carlos Alejandro Rodríguez, fundador de la empresa, y Guido Di Girolamo, gerente de operaciones, quienes repasaron la historia, el presente y el futuro de una propuesta que ya alquila alrededor de mil toros por temporada.

“Pensé que lástima que no haya una empresa que ofrezca el servicio de alquiler de toros”
Carlos Alejandro Rodríguez recuerda con claridad el origen de Rentabull. Todo comenzó cuando un productor de cría le pidió ayuda para analizar si realmente le convenía comprar toros.
“Pensé que lástima que no haya una empresa que ofrezca el servicio de alquiler de toros. Y la segunda pregunta fue: ¿por qué no armarla?”, contó Rodríguez.
Así fue como, junto al colega y productor cabañero Héctor Eyherabide, fundaron Rentabull en 1995, dando inicio a un sistema que en aquel momento parecía extraño para muchos productores acostumbrados al toro propio como parte fija del establecimiento.
Treinta y un años después, la realidad muestra un escenario diferente: “Rentabull nació porque un productor preguntó si realmente convenía comprar toros”

Un servicio pensado para simplificar la cría
Actualmente, Rentabull ofrece alquiler de toros de distintas razas utilizadas en la región pampeana, trabajando con líneas británicas como Angus, Hereford y Shorthorn, además de continentales como Limousin y Limangus.
El sistema permite dimensionar exactamente la cantidad y el tipo de toros que necesita cada establecimiento según la categoría a servir y el planteo productivo.
“Hay productores que un año entoran vaquillonas y otro no. Van cambiando las necesidades y nosotros les damos flexibilidad para adaptarse”, explicó Rodríguez.
Además del acceso a genética actualizada, la empresa brinda garantías sanitarias y reproductivas, realizando controles exhaustivos luego de cada temporada. Los animales son utilizados una sola vez por año y posteriormente regresan a las bases operativas de Cañuelas y Coronel Pringles para recuperación y acondicionamiento.

Menos estructura fija y más eficiencia
Uno de los principales beneficios del sistema es la posibilidad de eliminar del campo una categoría históricamente compleja de manejar.
“Los toros son una categoría muy demandante de trabajo, cuidados y preocupaciones para el productor”, sostuvo Rodríguez, mencionando problemas frecuentes como roturas de instalaciones, accidentes, robos o dificultades de manejo.
A eso se suman ventajas económicas y fiscales cada vez más valoradas en un contexto de márgenes ajustados.
“El servicio se desgrava íntegramente dentro del ejercicio de la empresa”, destacó.
El alquiler también permite liberar superficie para otras actividades, evitar inmovilizar capital y trabajar con programas de cruzamiento o servicios específicos para vaquillonas de 15 meses con genética de bajo peso al nacer.

La logística detrás de mil toros por temporada
Detrás del funcionamiento de Rentabull existe una estructura logística compleja que coordina movimientos, controles y servicios en distintos puntos de la región.
Guido Di Girolamo, integrante de la nueva generación de la empresa y responsable operativo, explicó que el desafío diario pasa por la organización y la mejora constante de procesos.
“No es nada fácil, pero es entretenido. Lleva mucha organización y mucho trabajo en el campo con los encargados”, señaló.
Con diez años dentro de la empresa, Guido destaca también el aporte de las nuevas generaciones en la modernización de la ganadería.
“Mucha gente joven está aumentando su participación en las decisiones del campo y eso abre la mente, cambia procesos y genera eficiencias, que es lo que hoy la ganadería necesita para seguir creciendo”, afirmó.
Una herramienta que sigue creciendo
Actualmente Rentabull alquila cerca de mil toros por temporada y proyecta continuar expandiéndose tanto en cantidad de clientes como en razas y zonas de trabajo.
“Veo a Rentabull creciendo en cantidad de clientes y de toros”, aseguró Rodríguez, quien también resaltó la incorporación de socios jóvenes para continuar desarrollando el modelo hacia el futuro.
En una ganadería donde cada vez pesan más la eficiencia, la flexibilidad y el manejo profesional de los recursos, el alquiler de toros aparece hoy como una herramienta concreta para productores que buscan simplificar estructuras y tomar decisiones más dinámicas.
Treinta y un años después de aquella pregunta inicial sobre si convenía comprar toros, Rentabull sigue demostrando que muchas veces las mejores soluciones nacen justamente de replantear las prácticas más tradicionales.