Sebastián Riffel: “La ganadería de 2026 exige volver a hacer las cosas simples y gestionar cada decisión”

En La Ganadería que Viene 2026, Sebastián Riffel dejó una de las exposiciones más técnicas y al mismo tiempo más prácticas de la jornada. Con foco en los costos, la planificación y el manejo, advirtió que los altos precios de la hacienda no garantizan rentabilidad y llamó a “volver a las raíces” de la producción ganadera. En esta nota el video de su charla

Con un enfoque directo, repleto de números y ejemplos de campo, Sebastián Riffel fue uno de los protagonistas de La Ganadería que Viene 2026, donde desarrolló una charla centrada en los desafíos de producir carne en un contexto de excelentes precios ganaderos, pero también de creciente complejidad empresarial.

“Parece que en 2026 es fácil hacer ganadería porque todos estamos embalados en un tren de altísimos precios de la hacienda, pero los altos precios por sí solos no aseguran rentabilidad”, planteó desde el inicio.

Para Riffel, la ganadería argentina atraviesa hoy una situación excepcional: precios históricamente altos para el ternero y el novillo, junto con una importante licuación de muchos costos directos medidos en kilos de hacienda.

“Hoy tenemos un ternero a más de 4 dólares y un novillo arriba de 3 dólares. Estamos en la cresta de la ola y la tenemos que aprovechar”, afirmó.

Sin embargo, rápidamente marcó las primeras señales de alerta. Explicó que, aunque muchos insumos como fertilizantes, gasoil, maíz o incluso salarios se abarataron en términos relativos respecto al valor del ternero, otros costos comenzaron a presionar fuerte sobre las empresas ganaderas.

“Los gastos de estructura en Argentina están carísimos en dólares. Luz, gas, gerencia, asesoramiento, todo sigue subiendo”, sostuvo.

Otro punto que destacó fue el aumento del costo de oportunidad de la tierra, especialmente en los planteos ganaderos que trabajan sobre campos alquilados o que deben considerar el valor de arrendamiento dentro de la ecuación económica.

Pero quizás una de las definiciones más contundentes de la charla llegó cuando habló del “esnobismo ganadero”, concepto que utilizó para describir la tendencia de muchos productores a incorporar tecnologías o sistemas simplemente por moda.

“Hay que dejar de querer inventar la pólvora. La pólvora la inventaron los chinos hace más de mil años. Tenemos que volver a hacer las cosas simples”, disparó.

A partir de allí, Riffel desarrolló buena parte de su exposición mostrando ejemplos concretos de manejo eficiente y sistemas simples, adaptados a cada escala productiva. Desde el uso estratégico del pasto llorón hasta promociones de raygrass, verdeos o maíces diferidos, insistió en que muchas veces la clave está más en el manejo que en las grandes inversiones.

“Tenemos muchas soluciones para generar nuevos problemas”, ironizó.

Según explicó, las empresas ganaderas exitosas en este nuevo escenario deben apoyarse en tres pilares fundamentales: planificación, personal capacitado y control de los procesos.

“La planificación es definir qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer. Después necesitamos gente capacitada para ejecutar y, por último, controlar permanentemente los resultados”, resumió.

En ese sentido, remarcó la importancia de la gestión tanto en aspectos macro como micro. Desde medir consumos diarios en un feedlot hasta realizar cierres económicos completos para saber si un planteo realmente genera rentabilidad.

“No podemos hacer un feedlot y enterarnos dentro de cinco años que perdimos plata cuando ya nos fundimos”, ejemplificó.

Incluso utilizó una comparación con la Fórmula 1 para explicar el funcionamiento de una empresa ganadera eficiente. Comparó la planificación con el auto, el personal con el piloto y la gestión con el equipo técnico que acompaña detrás.

“Si una de esas tres patas falla, el sistema se cae”, aseguró.

En la segunda parte de la charla, Riffel profundizó sobre los modelos productivos de cría y recría, analizando distintos grados de intensificación y poniendo especial foco en la importancia del porcentaje de destete, el peso del ternero y la carga animal.

“Un campo de cría quiere vender kilos de ternero y no vaca flaca”, resumió.

También insistió en la necesidad de volver a priorizar cuestiones básicas como la alimentación, la sanidad y el manejo de los recursos forrajeros.

“Nos olvidamos de producir y de trabajar. Tenemos que volver a eso”, afirmó.

Para cerrar, dejó un mensaje optimista pero cargado de prudencia. Reconoció que la ganadería probablemente atraviese varios años de buenos precios por la baja oferta de hacienda, aunque advirtió que el verdadero desafío será transformar ese contexto favorable en empresas sólidas y eficientes.

“Tenemos una oportunidad enorme por delante. Pero para aprovecharla hay que gestionar, trabajar y hacer las cosas simples”, concluyó.

 

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