“La ganadería dejó de ser un desafío para convertirse en una oportunidad”: las claves para producir más carne desde la pastura

Durante su participación en “La Ganadería que Viene 2026”, presentada por Barenbrug, la ingeniera agrónoma Eloísa Pimienta analizó el nuevo escenario de la producción ganadera y compartió recomendaciones para mejorar la implantación, el manejo y la eficiencia de las pasturas, con el objetivo de superar los 500 kilos de carne por hectárea.

La ganadería argentina atraviesa un momento de transformación. La apertura de mercados, los buenos valores de la carne y la necesidad de sistemas más resilientes frente a la variabilidad climática están impulsando una nueva mirada sobre el negocio ganadero. Así lo planteó la ingeniera agrónoma Eloísa Pimienta durante su exposición en “La Ganadería que Viene 2026”, presentada por Barenbrug Argentina.

“Siempre hablábamos de la ganadería como un desafío, pero hoy el contexto nos permite verla como una oportunidad”, afirmó la especialista al iniciar su presentación.

Según Pimienta, los cambios económicos y productivos exigen repensar el rol de las pasturas dentro de los sistemas mixtos. Hoy, su aporte trasciende la producción de carne: son una herramienta estratégica para mejorar la salud del suelo, aumentar la materia orgánica, capturar carbono y promover el reciclado de nutrientes.

El potencial oculto de las pasturas

La especialista remarcó que cerca del 90% de los productores sigue dependiendo principalmente del campo natural como fuente de alimento para el rodeo. Sin embargo, advirtió que este recurso presenta limitantes productivas importantes, como una alta variabilidad estacional, menor calidad forrajera y menores niveles de carga animal.

 

En ese sentido, explicó que la rentabilidad de un sistema ganadero depende de cuatro factores fundamentales: la producción de materia seca, la eficiencia de cosecha, la carga animal y la eficiencia de conversión del pasto en carne.

“La diferencia entre un manejo promedio y uno eficiente puede representar más de 100 kilos de carne por hectárea únicamente por una mejor utilización del recurso forrajero”, destacó.

Implantar bien para producir más

Uno de los ejes de la charla estuvo centrado en las buenas prácticas de implantación. Pimienta hizo especial hincapié en la elección correcta de las especies, las fechas de siembra y la utilización de semillas certificadas.

Además, recomendó diseñar mezclas de gramíneas y leguminosas para lograr una mayor estabilidad productiva, distribuir mejor la oferta de forraje durante el año y enfrentar con mayor éxito los eventos climáticos extremos.

También alertó sobre un problema frecuente: la utilización de semillas sin certificación. “Muchas veces se busca reducir costos, pero se pierde garantía en poder germinativo, pureza y sanidad, factores que terminan afectando el resultado final del cultivo”, señaló.

Manejo: la clave para transformar pasto en carne

Una vez lograda una buena pastura, el desafío pasa por cosecharla eficientemente. Según explicó la especialista, uno de los errores más comunes es ingresar demasiado temprano o demasiado tarde al lote.

La recomendación es comenzar el pastoreo con alturas de entre 25 y 35 centímetros y retirar los animales dejando entre 5 y 10 centímetros de remanente para asegurar una rápida recuperación del cultivo.

Pimienta destacó además las ventajas de los sistemas rotativos y racionales frente al pastoreo continuo, ya que permiten mejorar significativamente la eficiencia de utilización del forraje y reducir pérdidas por pisoteo, rechazo o senescencia.

Más de 500 kilos de carne por hectárea: una meta posible

A partir de experiencias desarrolladas junto al INTA en la Cuenca del Salado, la especialista mostró resultados que demuestran el potencial de los sistemas pastoriles bien manejados.

Mientras un campo natural puede producir menos de 100 kilos de carne por hectárea al año, los sistemas intensificados con base pastoril permiten alcanzar entre 500 y 800 kilos por hectárea, manteniendo altos niveles de rentabilidad.

“El objetivo es producir más carne aprovechando mejor cada kilo de pasto. Hoy sabemos que es posible y que gran parte de esa mejora depende del manejo”, concluyó.