Japón vuelve a abrir sus puertas a la carne argentina: un mercado de más de US$3.000 millones

Tras 20 años de negociaciones, se acordaron los requisitos sanitarios para habilitar los envíos desde la zona libre de aftosa con vacunación. La apertura amplía el acceso a uno de los mercados más exigentes del mundo, aunque todavía resta una auditoría para que comiencen las exportaciones.

Japón oficializó la apertura de su mercado para la carne vacuna y los subproductos bovinos provenientes de la zona argentina libre de fiebre aftosa con vacunación. El acuerdo representa un avance relevante para la cadena de ganados y carnes, ya que hasta ahora el acceso estaba limitado a la Patagonia, reconocida como zona libre de aftosa sin vacunación.

La negociación tiene una larga historia. El pedido argentino comenzó en 2006, mientras que las gestiones cobraron un nuevo impulso en 2024, cuando la apertura del mercado japonés fue incorporada entre las prioridades de la política comercial. El entendimiento alcanzado ahora establece los requisitos zoosanitarios que deberán cumplir los establecimientos y frigoríficos interesados en realizar envíos.

La diferencia para la producción argentina es significativa. La zona libre de aftosa con vacunación concentra la mayor parte del rodeo bovino y de la actividad ganadera del país, incluyendo a las principales regiones productivas. De esta manera, la habilitación amplía considerablemente la base de establecimientos que potencialmente podrán acceder al mercado japonés.

Un mercado de más de US$3.000 millones

Japón importa carne bovina por más de US$3.000 millones anuales y es considerado uno de los mercados de mayor exigencia sanitaria y de calidad. La Argentina ya tenía habilitado desde 2018 el ingreso de carne proveniente de la Patagonia, aunque esa región representa una porción reducida de la producción nacional.

El nuevo acuerdo completa el acceso sanitario para la carne proveniente del resto del territorio, bajo las condiciones establecidas entre las autoridades de ambos países. El entendimiento también contempla productos como la lengua bovina.

El proceso incluyó la participación del Ministerio de Economía, la Cancillería y el Senasa, además de reuniones bilaterales, misiones oficiales y contactos con autoridades sanitarias japonesas. En febrero de 2026 se produjo uno de los avances decisivos, cuando Japón concluyó que el riesgo de introducción de fiebre aftosa a través de carne bovina deshuesada proveniente de la zona argentina libre de aftosa con vacunación era extremadamente bajo con las medidas sanitarias correspondientes.

Todavía falta un paso

La habilitación sanitaria no significa que los primeros embarques puedan salir inmediatamente. Antes deberán completarse los procedimientos previstos y una auditoría de las autoridades japonesas, que permitirá verificar el sistema sanitario argentino y avanzar con la habilitación de los establecimientos interesados.

El desafío, por lo tanto, pasa ahora de la negociación sanitaria a la construcción comercial. Frigoríficos y exportadores deberán cumplir con los protocolos exigidos por Japón y desarrollar una estrategia para ingresar a un mercado donde ya tienen presencia proveedores consolidados.

La apertura llega además en un momento particular para la ganadería argentina, con exportaciones en niveles elevados y una menor disponibilidad de hacienda para faena. En ese contexto, el acceso a Japón suma una nueva alternativa para la colocación de carne argentina y, especialmente, para aquellos cortes capaces de competir en un mercado dispuesto a pagar por calidad y atributos específicos.

Para la producción nacional, el acuerdo abre una puerta que permaneció cerrada durante dos décadas. El próximo desafío será convertir esa habilitación en operaciones concretas y lograr que la carne argentina pueda construir una presencia sostenida en uno de los mercados más exigentes de Asia

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