Argentina pierde el estatus de país libre de Prurigo Lumbar (Scrapie) tras detectar brotes en ovinos importados

El SENASA notificó a la OMSA la confirmación de la enfermedad en ovinos procedentes de Paraguay. El M.V. Augusto Nascimbene, del Departamento Técnico de Agropharma Salud Animal, analiza las características de esta patología y las medidas preventivas necesarias.

La sanidad animal argentina enfrenta un nuevo escenario tras la confirmación de casos de prurigo lumbar (scrapie) en ovinos importados desde Paraguay. El hallazgo, detectado en establecimientos de Santa Fe y Entre Ríos, obligó al SENASA a declarar la pérdida del estatus de país libre de esta enfermedad, un cambio que genera preocupación tanto en el ámbito productivo como comercial.

La detección fue resultado de un sistema de vigilancia activa. Aunque los animales habían cumplido con todos los requisitos sanitarios al ingresar al país, la enfermedad se manifestó tiempo después, tras la muerte de ejemplares sin síntomas evidentes. Los análisis iniciales por ELISA y la posterior confirmación mediante Western Blot en un laboratorio de referencia en España permitieron identificar la presencia de scrapie clásico, lo que activó rápidamente las medidas sanitarias correspondientes, como la interdicción de los establecimientos y la restricción de movimientos.

Para comprender mejor la enfermedad, el médico veterinario Augusto Nascimbene, del Departamento Técnico de Agropharma Salud Animal, explicó que se trata de una patología neurodegenerativa, progresiva y fatal que afecta a ovinos y caprinos. “El scrapie es una encefalopatía espongiforme transmisible causada por priones, proteínas anómalas que alteran el sistema nervioso central”, detalló. Además, aclaró que no es una zoonosis, por lo que no representa un riesgo para la salud humana.

En cuanto a los signos clínicos, Nascimbene señaló que suelen aparecer en animales adultos, debido a su largo período de incubación. “El síntoma más característico es el prurito intenso, que lleva a los animales a rascarse de manera constante, generando pérdida de lana. También se observan alteraciones neurológicas, como falta de coordinación, temblores y cambios de comportamiento, hasta llegar a un deterioro general”, explicó. La transmisión puede darse tanto de madre a cría como por contacto con ambientes contaminados, especialmente en el momento del parto.

Frente a este escenario, el especialista remarcó que no existe tratamiento ni vacuna, por lo que la prevención es clave. “Es fundamental la notificación temprana ante signos sospechosos, el control estricto en el ingreso de animales y la selección genética de líneas más resistentes”, sostuvo. Estas herramientas son determinantes para minimizar riesgos y evitar la diseminación dentro de los rodeos.

Desde el punto de vista comercial, el impacto es dispar. Mientras que la exportación de carne vacuna no se vería afectada —manteniendo mercados clave como China, Estados Unidos, la Unión Europea, Israel y Chile—, sí se encienden alertas en otros segmentos, especialmente en la harina de carne y hueso, donde la condición sanitaria del país forma parte de los protocolos de exportación. En este contexto, el desafío será sostener la confianza internacional y reforzar los sistemas sanitarios para preservar la competitividad del sector.