Desde aquel primer remate realizado en General La Madrid, provincia de Buenos Aires, por Eduardo Lago en 1913 hasta la actualidad, Casa Lago lleva más de 1.500 remates realizados y mantiene un estrecho vínculo con productores de toda la región. El próximo 21 de octubre, la firma celebrará sus 113 años de trayectoria en un Remate Aniversario especial: será el primero desde el fallecimiento de Jorge Lago, ocurrido en marzo de 2025. Su hijo, Juan Carlos Lago, continúa al frente de la empresa y da continuidad a una historia familiar que ya transita su quinta generación.

Hay historias empresariales que con el paso del tiempo terminan convirtiéndose también en parte de la identidad de una comunidad. La de Casa Lago es una de ellas.
El próximo 21 de octubre, la firma de General La Madrid celebrará sus 113 años de trayectoria, tomando como punto de partida aquel primer remate de hacienda realizado por Eduardo Lago en 1913, que marcó el comienzo de una historia vinculada desde entonces a la comercialización de ganado.
Desde aquel día hasta hoy, Casa Lago contabiliza más de 1.500 remates realizados, entre remates feria, especiales de toros y también aquellos remates de lanares que formaron parte de la actividad de la firma durante décadas.
En ese recorrido atravesó cinco generaciones de una misma familia, distintos escenarios económicos y profundos cambios en la actividad ganadera y en las formas de comercialización. Sin embargo, hubo algo que se mantuvo: el vínculo con los productores y con la comunidad de General La Madrid.

Una historia construida entre generaciones
La historia societaria tuvo distintas etapas. En 1935, después del retiro de Eduardo Lago, se incorporaron Néstor Lago, Luis Sallíes y Gerónimo Albisu. Años más tarde, en 1969, la firma quedó consolidada bajo el nombre de Casa Lago.
Jorge Lago, nieto del fundador, fue durante décadas una de las figuras centrales de la empresa. En una entrevista realizada cuando Casa Lago cumplió 97 años, destacaba la necesidad de adaptarse a los cambios sin perder el vínculo con los productores.
Ese concepto también atravesó la evolución de la firma, que fue incorporando nuevas formas de comercialización sin dejar de lado la actividad que le dio origen.
Actualmente, Juan Carlos Lago, hijo de Jorge, continúa al frente de la empresa, dando continuidad a una historia familiar que ya transita su quinta generación.
El aniversario de este año tendrá además un significado especial: será el primero desde el fallecimiento de Jorge Lago, ocurrido en marzo de 2025.

Un homenaje a quienes hicieron la historia
Pero la celebración del próximo 21 de octubre no estará enfocada únicamente en la familia Lago.
Casa Lago decidió aprovechar este aniversario para realizar un homenaje a todos los colaboradores y trabajadores que acompañaron a la empresa durante décadas.
Son personas que, en muchos casos, ingresaron siendo muy jóvenes y permanecieron vinculadas a la firma hasta su jubilación. Hombres y mujeres que acompañaron remates, operaciones y jornadas de trabajo durante años y que, con el tiempo, terminaron convirtiéndose en parte de la propia familia de Casa Lago.
La idea es reconocer justamente a quienes muchas veces permanecen detrás de escena, pero que fueron fundamentales para sostener una empresa durante más de un siglo.

Objetos que cuentan una historia
La jornada también permitirá recorrer parte de ese pasado a través de distintos elementos que la firma conserva y que serán exhibidos durante el aniversario: antiguos martillos, maletines, documentos, fotografías, megáfonos y afiches de viejos remates, además del histórico Ford T utilizado por la familia durante los primeros años de Casa Lago.
Son objetos de distintas épocas que permiten reconstruir cómo fue cambiando la actividad y, al mismo tiempo, cuánto permaneció de aquella manera de entender el vínculo con el productor.
En 2023, al cumplir 110 años, Casa Lago celebró su aniversario con un remate en General La Madrid en el que se comercializaron alrededor de 1.200 vacunos y que reunió a productores, clientes, amigos y a distintas generaciones vinculadas con la firma.
Ahora, tres años después, la celebración vuelve a mirar hacia atrás, pero también hacia adelante.
Porque los 113 años de Casa Lago no representan solamente la continuidad de un apellido o de una empresa. También resumen la historia de quienes pasaron por sus instalaciones, de los productores que confiaron en la firma, de los compradores y vendedores que participaron de sus remates y de los trabajadores que hicieron posible que, desde aquel primer martillo de Eduardo Lago en 1913, más de 1.500 remates formen parte de esta historia.
Una historia familiar, empresarial y también profundamente ligada a General La Madrid, que el próximo 21 de octubre volverá a encontrarse para celebrar y, sobre todo, para reconocer a quienes ayudaron a construirla.

