“Cuando exportás una tonelada de carne, exportás una tonelada de trabajo argentino”

El presidente de la Asociación Argentina de Angus, Amadeo Derito, planteó una comparación entre el valor por kilo de una camioneta de alta gama y el de la carne Hilton, y remarcó el impacto de la cadena ganadera en la generación de empleo y en el ingreso de divisas. También se refirió a la reciente apertura del mercado japonés para la carne argentina.

La apertura del mercado japonés para la carne argentina volvió a poner sobre la mesa las oportunidades que existen para la ganadería, aunque también los desafíos que implica abastecer a un destino con exigencias específicas en materia sanitaria y de producto. Para Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, la discusión excede a los mercados individuales y alcanza al lugar que ocupa la cadena de la carne dentro de la economía argentina.

“Tenemos que tener conciencia de lo que significa la venta de carne como fuente de trabajo, como exportación de trabajo argentino”, señaló Derito, quien destacó que la actividad involucra a productores, frigoríficos, transportistas, veterinarios y otros actores vinculados al proceso productivo.

Una tonelada de carne frente a una tonelada de camionetas

Durante una entrevista, Derito retomó un estudio del IAE de la Universidad Austral para comparar el valor de exportación de ambos productos a partir de su peso.

“Si vos exportás una camioneta de las de alta gama, hoy el valor FOB son 30.000 dólares, pesa dos toneladas. 30.000 dólares dividido 2.000, queda 15 dólares el kilo”, explicó.

En el caso de la carne Hilton, planteó el ejemplo de una tonelada valuada en unos 22.000 dólares. “Vale más un kilo de carne de exportación: 22 dólares contra 15, 40% más”, sostuvo.

Pero para Derito, la diferencia no termina en el valor por kilo. También debe considerarse cuánto trabajo genera cada cadena y cuánto contenido importado requiere cada producto.

“Cuánto genera de mano de obra, cuánto esa exportación de carne, cuánta gente trabaja en los campos, cuántos trabajan en los frigoríficos, transportistas, camioneros”, enumeró.

Y agregó otro elemento de la comparación: “Cuántos dólares tenés que importar para exportar una tonelada de carne, casi nada. Cuántos dólares tenés que importar para exportar una tonelada de camionetas, un montón”.

A partir de esa relación, el titular de Angus resumió su mirada sobre el valor de la cadena: “La carne es una industria, y al que diga lo contrario, le invito a que vaya a una sala de faena, se fije cuánta gente está trabajando y va a saber que es una industria que genera mucho trabajo”.

Por eso, cerró con una frase que sintetiza el planteo: “Cuando exportás una tonelada de carne, exportás una tonelada de trabajo”.

Japón y un mercado con exigencias específicas

En relación con la reciente apertura de Japón, Derito señaló que se trata de un mercado con características particulares y que el proceso de habilitación de establecimientos demandará tiempo.

“Es un mercado difícil, es un mercado donde exigen una carne, primero que los temas sanitarios nos va a llevar un tiempo y vamos a ir autorizando cada planta”, explicó.

También marcó una diferencia respecto del tipo de producto que actualmente predomina en la oferta argentina. Según indicó, Japón demanda animales de gran tamaño, con un nivel elevado de terminación y marmoleo.

“Ellos buscan un tipo de carne muy engrasado, un animal muy grande, no es el tipo de carne que nosotros vendemos, pero sí lo podemos hacer”, sostuvo.

En ese sentido, consideró que los frigoríficos que tengan habilitado el destino y cuenten con feedlots propios podrían avanzar en la producción de animales específicamente orientados a ese mercado.

“Van a empezar a producir ese novillo de 700 kilos, con muy bien engrasado, muy marmoleado, que es lo que demanda el mercado de Japón”, señaló.

Para Derito, además, la apertura japonesa tiene una importancia que trasciende el volumen que eventualmente pueda colocarse allí. “Abrir Japón es dar una señal al mundo”, afirmó, al destacar el reconocimiento del estatus sanitario argentino, el trabajo del SENASA y el sistema de trazabilidad.

En esa línea, mencionó a Corea y otros mercados que permanecen cerrados o presentan restricciones, y tomó como referencia el caso de Uruguay, que comparte con Argentina el estatus sanitario y lleva años exportando a Japón, aunque en cantidades acotadas.

Una cadena que busca recomponer oferta

En otra intervención vinculada con la actualidad ganadera, Derito también destacó señales de retención de vientres y crecimiento de los kilos producidos.

“Los productores no están faenando vacas, entonces se están reteniendo esos vientres para tener más terneros”, señaló. A eso sumó otro fenómeno que consideró relevante: “Además de tener esos terneros, se están agregando más kilos”.

En un contexto de buenos precios para los criadores y de apertura de nuevos mercados, el presidente de Angus ubicó a la ganadería frente a una discusión que, según sus palabras, no se limita al precio de la hacienda: el peso económico de una cadena que combina producción, industria, servicios, transporte y exportación.

Su comparación entre una tonelada de carne y una tonelada de camionetas apunta precisamente a ese aspecto: el valor de la carne no estaría dado solamente por el producto que sale del frigorífico, sino también por el trabajo argentino incorporado a lo largo de toda la cadena.

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