Biogénesis Bagó realizó el primer envío de una vacuna contra la fiebre aftosa desarrollada y producida en Argentina hacia Chipre, en medio de una emergencia sanitaria provocada por la variante SAT1 del virus.

Una vacuna veterinaria desarrollada y producida en Argentina llegó por primera vez al mercado de la Unión Europea. El envío fue realizado por Biogénesis Bagó hacia Chipre, que atraviesa una emergencia sanitaria por la detección de fiebre aftosa asociada al serotipo SAT1.
La operación se concretó como parte del programa de vacunación de emergencia implementado por las autoridades veterinarias chipriotas para contener la propagación del virus. Hasta este episodio, el bloque comunitario se abastecía exclusivamente de laboratorios europeos.
Según informó la compañía, la vacuna enviada fue desarrollada específicamente para responder a la circulación de la cepa SAT1. Un estudio realizado por Wageningen Bioveterinary Research, laboratorio de referencia internacional en fiebre aftosa, determinó una protección del 100% frente a la cepa SAT1 topotipo III cuando se administra en un esquema de dos dosis, y del 86% con una sola dosis. El estudio es el estándar recomendado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y el mismo tipo de evaluación que realiza el SENASA sobre las vacunas utilizadas en Argentina.

Una emergencia sanitaria en Chipre
Chipre perdió el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación ante la OMSA el 19 de febrero, luego de la detección de varios focos en la región de Lárnaca.
Desde entonces, las autoridades implementaron restricciones al movimiento de animales, suspendieron las exportaciones de ganado en pie y pusieron en marcha una campaña de vacunación para contener el avance de la enfermedad.
El brote está vinculado al serotipo SAT1, una variante originaria del sur de África que también fue detectada en distintos países del norte de África, Medio Oriente, Grecia, Turquía, Mongolia y China. La particularidad de esta variante es que requiere vacunas específicas, ya que las formulaciones utilizadas habitualmente en otras regiones no brindan una protección adecuada.

Capacidad argentina frente a una demanda internacional
Para Biogénesis Bagó, el envío representa un nuevo paso dentro de su expansión internacional. La empresa tiene presencia comercial en más de 70 países y una capacidad instalada para producir 450 millones de dosis de vacunas por año. Cuenta además con 13 filiales y ocho sitios productivos distribuidos en seis países.
La fiebre aftosa constituye uno de sus principales focos de especialización. El laboratorio produce alrededor de 300 millones de dosis de vacuna antiaftosa por año y administra un banco de antígenos con capacidad para 110 millones de dosis. Desde hace más de dos décadas también provee antígenos a países como Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, Taiwán, Brasil y Argentina.
El desembarco en Chipre se suma a la presencia que la compañía viene desarrollando en Europa a través de su filial en España, desde donde trabaja en el mercado veterinario y en transferencia tecnológica.
Para la industria biotecnológica argentina, el envío marca un antecedente particular: una vacuna contra una enfermedad de impacto directo sobre la producción ganadera fue desarrollada y fabricada localmente y, ante una emergencia sanitaria, comenzó a utilizarse en un país de la Unión Europea.