El Angus Argentino hace historia: la genética nacional conquista la «meca» ganadera en EE. UU.

En un hecho sin precedentes para la ganadería argentina, un reproductor con sangre nacional alcanzó valores récord en Montana. El interés de los principales criadores estadounidenses confirma que el «biotipo argentino» es hoy la pieza faltante para la eficiencia global.

La ganadería argentina ha vuelto a demostrar por qué es considerada una de las mejores del mundo. En los últimos días, el mercado de Estados Unidos —históricamente el centro neurálgico y la «meca» del Angus global— se rindió ante la genética albiceleste. El hito ocurrió en el prestigioso remate de Coleman Angus Ranch, en Montana, donde se validó el valor estratégico del Angus argentino con cifras que han sacudido al sector.

El dato que dio la vuelta al mundo fue la compra realizada por Kelly Schaff, propietario de Schaff Angus Valley y referente número uno de la raza a nivel mundial. Schaff invirtió US$270.000 por el 50% de un toro hijo de genética argentina (lo que le otorga al animal un valor total de US$540.000). Sin embargo, más allá del impactante precio, lo que este movimiento representa es un sello de aprobación definitivo para el trabajo de selección que se realiza en las pampas.

La fórmula del éxito: El «Toro 4×4»

¿Qué busca el mercado más tecnificado del mundo en la sangre argentina? La respuesta reside en el equilibrio. Mientras que Estados Unidos se enfocó durante años en producir animales de gran tamaño y rápido crecimiento, se encontró con vacas demasiado pesadas y difíciles de mantener en condiciones pastoriles exigentes.

Aquí es donde el Angus argentino marca la diferencia. Los criadores locales, representados por cabañas como La Rubeta y La Reserva de Mariano Castro, han perfeccionado un animal de tamaño moderado, con una capacidad de adaptación asombrosa y una «belleza racial» (fenotipo) que impresiona a la vista.

Como señalan los expertos, se trata de un animal «todo terreno»: tiene la potencia de un Fórmula 1 para rendir en el feedlot (engorde a corral), pero la resistencia de una «4×4» para sobrevivir y producir en campos duros con poco forraje.

Un desembarco estratégico

La llegada de esta genética no fue directa, debido a las estrictas barreras sanitarias. El camino fue una verdadera triangulación de excelencia: embriones argentinos de las mejores líneas de sangre (como las del reconocido reproductor «Palermo») viajaron a Canadá, donde nacieron y luego cruzaron la frontera hacia Estados Unidos.

El impacto en el remate de Coleman fue total: casi el 40% de los toros ofrecidos tenían sangre argentina, generando ventas totales que superaron el millón de dólares. No se trata de un caso aislado, sino de una tendencia que se repitió en otros remates de elite como el de Duff Cattle Company en Oklahoma.

Larry Coleman, propietario de Coleman Angus Ranch y Santiago Debernardi, genetista argentino

El respaldo de la Asociación y el futuro del sector

Desde la Asociación Argentina de Angus, celebran este hito como la culminación de décadas de inversión en selección y mejora genética. El uso de datos objetivos (DEP, genómica) sumado al ojo clínico del criador argentino ha logrado un producto que hoy es demandado por las cabañas que marcan el pulso del negocio global.

Este «golazo» de la genética nacional no solo posiciona a las cabañas locales en la vidriera mundial, sino que abre una puerta inmensa para la exportación de semen y embriones. La validación de figuras como Kelly Schaff garantiza que la sangre argentina se masificará en los rodeos estadounidenses, potenciando la eficiencia y la calidad de carne en todo el hemisferio norte.

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