Ganadería bajo el agua: el esfuerzo de los productores frente a la crecida del Vallimanca

Las intensas lluvias en el centro de la provincia de Buenos Aires provocaron la crecida del arroyo Vallimanca, afectando caminos y campos. Marina Ventura, encargada de un feedlot en el partido de Saladillo, cuenta cómo lograron mover 130 novillos para cumplir con el frigorífico, en medio del anegamiento. La situación se repite en varias regiones, poniendo a prueba la resiliencia de los productores rurales.

En la vasta llanura bonaerense, donde el horizonte se funde con el esfuerzo diario de sus habitantes, la naturaleza impone desafíos que ponen a prueba la resiliencia de las mujeres y los hombres de campo. Marina Ventura, encargada del feedlot La Magdalena, ubicado en la zona de El Mangrullo, Saladillo, lindante con San Enrique en el partido de 25 de Mayo, es testigo y protagonista de una de estas batallas.

El arroyo Vallimanca, un curso de agua clave en la zona central de la provincia de Buenos Aires, nace en la meseta de Juárez y fluye en dirección suroeste-noreste hasta desembocar en el río Salado. Su recorrido atraviesa y afecta a varios partidos, entre ellos Bolívar, Daireaux, Olavarría, Laprida y General La Madrid. Las intensas lluvias recientes provocaron su desborde, anegando caminos y campos. «Todo lo que llovió en Daireaux y Bolívar está afectando mucho la zona. El arroyo Vallimanca trajo mucha agua, desbordando campos y caminos», relata Marina.

Esta situación no es aislada; en el centro y sudoeste de la provincia de Buenos Aires, casi 2 millones de hectáreas están bajo el agua, afectando cultivos y ganadería en los partidos de la cuenca del Vallimanca con canales colapsados, campos anegados y caminos intransitables.

A pesar de las adversidades, el compromiso con la producción no se detiene. «El sábado cruzamos 130 novillos para cumplir con el frigorífico. Recorrimos cuatro leguas hasta un campo prestado, donde los caminos firmes permitieron el ingreso de las jaulas», cuenta Marina. Este esfuerzo refleja la determinación de los productores rurales, que enfrentan inundaciones y pérdidas, pero siguen adelante.​

La situación hídrica en la provincia es preocupante. En partidos como Bolívar, Tapalqué y General Alvear, el agua se desplaza, provocando inundaciones en zonas bajas y afectando la infraestructura vial. La falta de mantenimiento de obras hidráulicas y la paralización de proyectos agravan el panorama. ​

Marina, como muchos otros, espera que el agua retroceda pronto, aunque es consciente de que el proceso será lento. Mientras tanto, su historia es un recordatorio del sacrificio y la tenacidad de la gente de campo, que enfrenta las adversidades con trabajo y esperanza, manteniendo viva la esencia del interior argentino.

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