La hora de invertir en forrajeras

Un contexto histórico de precios para la ganadería abre la puerta para invertir en una de las herramientas con mejor relación costo-beneficio: forrajeras perennes complementadas con verdeos estratégicos. La ingeniera agrónoma Eloísa Pimienta, del staff de Barenbrug, nos cuenta qué cosas tener en cuenta para lograrlas de manera eficiente.

Los productores ganaderos argentinos saben que cada tanto la economía abre algunas puertas y oportunidades de inversión. Los últimos meses del año pasado se caracterizaron por una situación de precios históricos, y los análisis económicos mayoritarios apuntan a que esta “primavera” va a durar un buen tiempo más.

“El contexto actual genera una oportunidad clara para invertir en la base forrajera. La ganadería argentina lleva décadas produciendo prácticamente la misma cantidad de carne con un stock bovino similar, lo que indica que el límite no está en la cantidad de animales sino en la eficiencia del sistema. El principal cuello de botella es forrajero”, asegura la ingeniera agrónoma Eloísa Pimienta, responsable técnica del área en la firma semillera Barenbrug.

La agrónoma apunta a un concepto clave: mejorar la oferta y la calidad del forraje, especialmente en recría, a fin de producir más kilos de carne con el mismo rodeo y la misma superficie. Este esquema no sólo se ve apuntalado por la situación económica y ciertas previsiones favorables en lo meteorológico, sino también en la disponibilidad de materiales de calidad, una oferta de semillas que permiten apostar a sistemas más estables.

 

Genética y tecnología aplicada

Pimienta destaca los avances de los últimos años en tanto en genética como en tecnología aplicada a semillas forrajeras. El foco está en lograr materiales con mayor producción de materia seca, mejor calidad nutricional, mayor persistencia en el tiempo y adaptación a condiciones limitantes como salinidad, anegamiento o estrés hídrico.

“En este sentido, Barenbrug orienta su trabajo al desarrollo, evaluación y difusión de materiales forrajeros con genética de alto valor, adaptados a cada ambiente productivo, contribuyendo a mejorar la oferta y calidad del forraje y a potenciar la eficiencia de los sistemas ganaderos. Además, la Genética Barenbrug  tiene un valor agregado con la tecnología de tratamiento de semillas BARPOWER, optimiza la implantación y la uniformidad del cultivo, promoviendo un establecimiento más rápido y homogéneo, base para obtener pasturas más productivas y persistentes desde las primeras etapas.

En esta campaña, se están incorporando nuevos materiales para verdeos y cultivos de servicio multipropósito, como raigrases, cebada y triticale, que permiten integrar mejor agricultura y ganadería, detalla.

Tendencias actuales en elección de variedades, mezclas y perennidad

“La prioridad para el productor actual es lograr previsibilidad y estabilidad del sistema forrajero, más que soluciones de corto plazo. Esto podemos verlo en la elección preferente de mezclas consociadas de gramíneas y leguminosas, que producen más forraje utilizable, mejoran la calidad nutricional y equilibran la oferta a lo largo del año”, explica la responsable del departamento de forrajeras de Barenbrug.

Esto se refleja en la tendencia a implantar pasturas perennes que mantengan la producción durante varios años, reduciendo costos y aportando estabilidad productiva, complementadas con verdeos estratégicos para cubrir baches estacionales y sostener cargas animales más altas.

 

Cuestión de ambiente

Gran parte del trabajo en genética apunta a la adaptabilidad de las especies a los diferentes ambientes, disponiendo hoy de un amplio abanico de variedades.

En ambientes sin limitantes predominan los planteos de pasturas puras o consociadas de alto potencial productivo, y la alfalfa sigue siendo la reina del sistema, por su elevada producción de materia seca, calidad nutricional y aporte de proteína.  Dentro de este esquema, contamos con dos cultivares destacados que permiten ajustar la oferta de forraje según el planteo productivo y la curva de crecimiento deseada.

Alfalfa Verzy GL6, con reposo invernal, se caracteriza por su mayor producción primaveral y estival, buena tolerancia al frío, sanidad y amplia adaptabilidad ambiental. Se adapta muy bien a mezclas con gramíneas en sistemas pastoriles o a pasturas puras destinadas a la producción de reservas de alta calidad.

Por su parte, Alfalfa Verdor GL8, sin reposo invernal, surge como respuesta a la demanda de los productores para ambientes más desafiantes, mostrando buena adaptación a suelos pesados o con riesgo de encharcamiento y tolerancia moderada a salinidad. Presenta alta producción anual de forraje, crecimiento continuo —incluso en otoño e invierno en ambientes templados— y elevada velocidad de rebrote, lo que lo hace ideal para sistemas intensivos con alta carga animal, como lechería y recría.

También se utilizan mezclas con gramíneas —como festuca o pasto ovillo— que ayudan a complementar la curva de oferta de forraje, aportar mayor volumen en la dieta, reducir riesgos de empaste y mejorar la estabilidad productiva del sistema. En estos planteos, además, suele incorporarse el uso estratégico de verdeos como el raigrás, que permiten reforzar la oferta en momentos críticos del año.

En lotes de menor aptitud o con ciertas limitantes, el lotus cumple un rol muy valioso dentro de los planteos ganaderos por su rusticidad y capacidad de adaptarse a ambientes más restrictivos. En estos sistemas también se incorporan distintos verdeos —como cebada Guadadupe INTA, triticale Justo INTA  o centeno Don Juan INTA— cuya elección depende del ambiente, la disponibilidad hídrica y el objetivo productivo del sistema.

“Cuando pasamos a ambientes más complicados, como bajos anegados y/o salinidad, una estrategia frecuente es comenzar con rotaciones de verdeos que ayuden a mejorar la estructura del suelo y reducir la presión de malezas, con el objetivo de ir acondicionando el ambiente para luego implantar pasturas más adaptadas, generalmente basadas en agropiro Barpiro, festuca rústica Baralta y/o lotus tenuis Bartriunfo, que permiten estabilizar la producción forrajera en esos ambientes”, asegura Eloísa Pimienta.

 

Lo que no cambia con el tiempo

A pesar de las mejoras en genética y tecnología, y el contexto favorable de precios ganaderos, Eloísa Pimienta enfatiza la necesidad de buenas prácticas para lograr implantaciones eficientes y que se mantengan productivas a lo largo de los años.

“El éxito de una pastura comienza con una adecuada planificación previa a la siembra y continúa con un manejo agronómico eficiente a lo largo de todo el ciclo del cultivo. Los sistemas forrajeros más estables y productivos se logran integrando una correcta implantación, un manejo adecuado del pastoreo y una correcta nutrición del suelo, siempre ajustados a las condiciones del ambiente productivo”, menciona.

Esto incluye una adecuada elección del lote en base al historial de antecesores, ya que influye la disponibilidad de nutrientes, la presión de malezas y las condiciones físicas del suelo. Lotes con buena estructura, buen drenaje y baja presión de malezas favorecen una mejor implantación.

“Es importante realizar análisis de suelos y definir estrategias de fertilización y corrección en su caso. Una vez que tenemos esto definido, entra a jugar la correcta elección de especies y variedades, y en este sentido Barenbrug es garantía de calidad de semilla, trayectoria y respaldo, ofreciendo un abanico de especies que se pueden combinar para aportar producción en distintos momentos del año”, subraya.

“Es fundamental que el productor trabaje en conjunto con su asesor técnico para realizar una adecuada preparación del lote, definir la densidad de siembra en función del número de plantas objetivo y planificar un control temprano de malezas e insectos. Durante las etapas iniciales de implantación, las pasturas presentan alta sensibilidad a la competencia y al daño por plagas, por lo que un manejo oportuno resulta clave para asegurar un buen establecimiento”, agrega.

Finalmente, la responsable de forrajeras de Barenbrug remarca la importancia de mantener un manejo agronómico adecuado durante toda la vida útil de la pastura, incluyendo una correcta planificación del pastoreo, control eficiente de malezas y refertilizaciones estratégicas según los requerimientos del sistema, con el fin de sostener altos niveles de productividad y optimizar la inversión realizada.

 

Ing. Agr. Eloísa Pimienta                                    

Departamento Técnico

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