Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea aprobó el acuerdo con el Mercosur, un paso clave que abre nuevas oportunidades para el agro argentino en uno de los mercados más exigentes del mundo, aunque con exigencias sanitarias, ambientales y comerciales que marcarán el ritmo de su implementación.

La Unión Europea aprobó el histórico acuerdo comercial con el Mercosur tras más de 25 años de negociaciones, tras alcanzar una mayoría cualificada de votos en una reunión de embajadores en Bruselas. El pacto, que aún debe recibir el visto bueno de la Eurocámara antes de entrar en vigor, apunta a consolidar la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores y la eliminación de aranceles a la mayoría del comercio entre ambos bloques.
Para el sector agropecuario argentino, este avance representa una oportunidad significativa de acceso ampliado a mercados de alto valor agregado, pero también plantea desafíos que deberán gestionarse con estrategias comerciales y productivas precisas. El acuerdo contempla la reducción y eventual eliminación de aranceles para productos agrícolas, granos y carnes sudamericanos, lo que puede aumentar la competitividad de las exportaciones argentinas en el mercado europeo, históricamente exigente en términos de volumen y calidad.

A su vez, el impacto en la agenda exportadora nacional está acompañado de concesiones y garantías diseñadas por la Comisión Europea para responder a las preocupaciones de agricultores locales. Entre estas medidas se incluyen mecanismos de control de precios y volumen para proteger sectores sensibles, así como compromisos para legislar sobre residuos de pesticidas en importaciones, lo que podría incidir también en normas de producción y sanidad requeridas para el ingreso de productos argentinos al bloque.

Sin embargo, la aprobación del pacto no está exenta de incertidumbres: aún resta el pronunciamiento de la Eurocámara europea, donde algunos eurodiputados advierten sobre posibles acciones legales para frenar el acuerdo. Para el agro argentino, esto significa que la entrada en vigor del tratado todavía no es inminente, aunque el avance político en la UE muestra un potencial significativo para diversificar destinos, agregar valor a las exportaciones y fortalecer la integración comercial global.

