Los corrales reportaron 1,88 millones de cabezas en engorde, casi 10% más que hace un año. La recría gana protagonismo y los animales llegan al feedlot con mayor peso.

El negocio del engorde a corral continúa mostrando dinamismo en Argentina. Según un informe del mercado ganadero Rosgan, al iniciar marzo los feedlots del país registraban 1,88 millones de cabezas en proceso de engorde, lo que representa un incremento cercano al 9% respecto al mismo período de 2025, cuando ya se había alcanzado un máximo histórico de 1,73 millones.
Más allá del volumen total, el dato que más atención genera es el cambio en la composición del stock dentro de los corrales.
Mientras que en marzo del año pasado los terneros recién destetados representaban el 42% del total, en la actualidad su participación bajó al 31%. En paralelo, aumentó la presencia de categorías más pesadas: novillitos y vaquillonas pasaron del 43% al 53% del stock.
Para los analistas, esta modificación refleja una transformación productiva que se viene consolidando en la ganadería: mayor recría a campo antes del ingreso al feedlot, lo que permite que los animales lleguen con más kilos a la etapa final de terminación.
Relación maíz–hacienda favorable
Otro factor que impulsa el encierre es la relación entre el precio del maíz y el valor de la hacienda terminada.
Históricamente, un kilo de novillito permitía comprar entre 10 y 12 kilos de maíz, pero actualmente esa relación ronda los 20 kilos, lo que mejora notablemente la ecuación del feedlot.
El cereal, que a mediados de enero cotizaba entre $270 y $280 por kilo, hoy se ubica cerca de $250, con una baja aproximada del 10%. En paralelo, el precio del ganado gordo subió más del 20% en poco más de un mes: el novillito pasó de $4.300 a valores superiores a los $5.000 por kilo.
Terneros caros y oferta limitada
La suba del ganado terminado también está vinculada con el valor de la reposición.
Los terneros livianos superan los $6.500 por kilo y en muchos remates se observan pisos por encima de los $7.000, lo que refleja una oferta ajustada de invernada.
Con estos valores, muchos productores optan por retener animales a campo para sumar kilos antes de vender, lo que ralentiza la salida de la zafra y sostiene la firmeza de los precios.
Un negocio en plena reconfiguración
En este contexto, la recría y la invernada muestran buenos márgenes, lo que está incentivando la participación de nuevos actores dentro de la actividad ganadera.
La expansión de vientres todavía es moderada y se concentra principalmente en la retención de hembras dentro de los propios rodeos.
Según el análisis del mercado, la ganadería atraviesa una etapa de reconfiguración productiva, donde la recría gana terreno y el feedlot se consolida como la etapa clave de terminación. La relación insumo-producto favorable y los altos valores de reposición siguen impulsando el encierre, aunque con una oferta limitada de terneros que condicionará el mercado en los próximos meses.



