Tras las intensas lluvias, el Municipio avanza con obras para recuperar escurrimiento y transitabilidad. Foco en Recalde, donde advierten sobre el estado delicado del camino a La Montañesa.

Luego de los importantes milímetros acumulados en los últimos días en Olavarría y la región, el Municipio profundiza los trabajos de hidráulica y recuperación de caminos rurales. Mientras avanzan las tareas, desde el área vial solicitan extremar precauciones y, en casos puntuales, directamente evitar la circulación.
Las intervenciones, coordinadas por la Secretaría de Obras, Infraestructura y Servicios Públicos, apuntan principalmente a mejorar el escurrimiento del agua y restablecer la transitabilidad en sectores comprometidos.
En la planta urbana, las tareas se concentraron en la limpieza, rectificación y apertura de canales. Uno de los frentes más visibles se dio en los barrios Belén y Matadero Municipal, donde se trabajó sobre el canal paralelo a las vías entre calles 130 y 154, con maquinaria pesada y apoyo de camiones para la remoción de sedimentos y la limpieza de alcantarillas.
En paralelo, también se realizaron intervenciones sobre la prolongación sur de avenida Ituzaingó, en inmediaciones del acceso al circuito La Bota y el predio La Isla, además de trabajos puntuales en una alcantarilla sobre la Ruta Nacional 226.
Sin embargo, la situación más delicada se registra en la red vial rural. En este sentido, los equipos de Obras Rurales avanzan con motoniveladoras en caminos clave como el “Ojo de Agua”, en la zona de Blanca Chica, y especialmente en el denominado “Camino a La Montañesa”, acceso estratégico hacia la localidad de Recalde.
Sobre este último punto, y más allá de la vigencia de la ordenanza municipal que restringe la circulación tras lluvias, desde el propio municipio reconocen que muchos productores y trabajadores rurales necesitan transitar estos caminos. No obstante, remarcan que el tramo que conecta La Montañesa con Recalde presenta un deterioro importante, con sectores comprometidos y alcantarillas que hoy representan un riesgo concreto.
Por ello, el pedido es claro: evitar circular al menos durante estas horas, hasta tanto avancen las tareas de reacondicionamiento. La advertencia no es menor, ya que el tránsito en estas condiciones no solo agrava el estado de los caminos, sino que también puede generar situaciones peligrosas para quienes los utilizan.
Mientras tanto, el pronóstico de nuevas lluvias mantiene en alerta a toda la región y obliga a redoblar esfuerzos en un contexto donde la recuperación total de la red vial dependerá tanto del clima como del uso responsable de los caminos.



