La iniciativa busca mejorar la transitabilidad de la red rural mediante un esquema de gestión compartida. Los productores podrán financiar obras en los caminos linderos a sus campos y recuperar parte de la inversión a través de descuentos impositivos.

La histórica problemática de los caminos rurales sumó un nuevo capítulo en la provincia de Buenos Aires. En Cañuelas, la Municipalidad y la Sociedad Rural local firmaron un convenio que permitirá a los productores agropecuarios realizar obras de mantenimiento y mejora en los caminos rurales y descontar hasta el 75% de esa inversión de la tasa de Red Vial.
La medida surge en un contexto complejo para la infraestructura rural del distrito, que cuenta con aproximadamente 800 kilómetros de caminos de tierra y enfrenta dificultades para sostener las tareas de mantenimiento. Según datos difundidos por las autoridades locales, la cobrabilidad de la tasa vial ronda apenas el 8,5%, una situación que limita la disponibilidad de recursos para atender una red extensa y estratégica para la producción.
Desde el sector agropecuario sostienen que ese nivel de cumplimiento también refleja años de malestar por el estado de los caminos y la falta de respuestas a una demanda considerada clave para la producción. En ese contexto, el nuevo esquema intenta acercar posiciones: el productor invierte directamente en la mejora del camino que utiliza a diario y el municipio reconoce gran parte de ese esfuerzo mediante descuentos en la tasa vial.
El acuerdo establece que los productores frentistas podrán contratar empresas locales para ejecutar trabajos de reparación, alteo, entoscado y mantenimiento de los caminos que utilizan diariamente. Una vez finalizadas las tareas, deberán presentar la documentación respaldatoria, incluyendo facturas, comprobantes de materiales y registros fotográficos del antes y después de la obra

Tras la validación correspondiente, el municipio reconocerá hasta el 75% del monto invertido mediante descuentos en la tasa vial. El objetivo es acelerar soluciones en aquellos sectores donde el deterioro de los caminos afecta la salida de la producción, el transporte escolar, la circulación de insumos y el acceso de los vecinos rurales.
«Nos pusimos a trabajar en este convenio porque los productores quieren que se hagan los caminos y la realidad es que había que encontrar una alternativa», explicó Manuel Córdoba de la Vega, presidente de la Sociedad Rural de Cañuelas. Según detalló, el sistema permitirá que los productores realicen las obras con proveedores radicados en el distrito, que además acordaron valores de referencia para los trabajos.
El dirigente destacó que el mecanismo apunta a transformar un reclamo histórico en una herramienta concreta de gestión. «El productor hace la inversión, presenta toda la documentación respaldatoria y el municipio le reconoce hasta el 75% de esa inversión», resumió.
Uno de los interrogantes que genera la iniciativa es el control de las obras y la transparencia del sistema. Sobre este punto, Córdoba de la Vega explicó que la Sociedad Rural tendrá un rol activo de seguimiento y auditoría. «La entidad va a intervenir avalando cada una de las obras. La idea es que exista un responsable por camino que pueda verificar la evolución de los trabajos y la correcta ejecución por parte de los proveedores», señaló.
Si bien el esquema todavía se encuentra en una etapa inicial, desde la entidad ruralista aseguran que la recepción entre los productores fue positiva. La expectativa es que el modelo permita mejorar gradualmente la transitabilidad de los caminos sin depender exclusivamente de la capacidad operativa y financiera del municipio.
La experiencia de Cañuelas se suma a otros distritos bonaerenses que comenzaron a explorar mecanismos de participación público-privada para el mantenimiento de la infraestructura rural. En un escenario donde los caminos siguen siendo uno de los principales reclamos del sector agropecuario, la iniciativa abre un debate sobre nuevas formas de financiamiento y gestión para una red clave para la producción y el desarrollo local.



