El ingeniero agrónomo Emanuel Gericó, integrante del staff técnico de Criadero El Cencerro, cerró el bloque de charlas de la mañana del viernes en La Ganadería que Viene 2026. Durante su exposición destacó la importancia de planificar la producción forrajera, elegir correctamente la genética y aprovechar la complementariedad entre cultivos anuales y perennes para mejorar la productividad de los sistemas ganaderos.

La producción de forraje es uno de los pilares sobre los que se construye la eficiencia de cualquier planteo ganadero. Sin embargo, para obtener resultados consistentes no alcanza con elegir una buena especie o implantar una pastura. La planificación, la genética y el manejo son herramientas que deben trabajar de manera integrada. Ese fue el eje de la presentación del Ing. Agr. Emanuel Gericó, integrante del staff técnico de Criadero El Cencerro, quien participó como disertante en la cuarta edición de La Ganadería que Viene 2026 con la charla «Complementariedad de cultivos anuales y perennes: la genética, las nuevas especies y la planificación como claves para el éxito».
Durante su exposición, Gerico remarcó que el primer paso para mejorar la productividad de un establecimiento es contar con un plan forrajero. Según explicó, cuando la producción de pasto se planifica en función de los objetivos del sistema, es posible aprovechar mejor los recursos disponibles y reducir los períodos de déficit de alimento.
Uno de los conceptos centrales de la charla fue que no existe una especie superior a otra, sino que cada cultivo cumple un rol diferente dentro del planteo productivo. En ese sentido, destacó la importancia de combinar pasturas perennes con verdeos anuales, logrando una oferta de forraje más estable durante todo el año. Mientras las pasturas aportan menores costos de producción y mayor estabilidad, los cultivos anuales permiten cubrir los baches estacionales y sostener elevados niveles de producción animal.
El especialista también hizo hincapié en el valor de la genética. Explicó que las nuevas variedades permiten mejorar no solo la producción de materia seca, sino también la persistencia, la calidad nutricional y la adaptación a distintos ambientes. Incluso señaló que, en algunos ensayos, únicamente cambiando la variedad utilizada se lograron incrementos de hasta 80 kilos de carne por hectárea por año, sin modificar el resto del manejo.
Gerico repasó además el potencial de especies como el raygrass anual, que en ensayos realizados por Criadero El Cencerro alcanzó producciones cercanas a los 13.000 kilos de materia seca por hectárea cuando se trabajó con una adecuada nutrición, fechas de siembra oportunas y un manejo ajustado del cultivo. A su vez, explicó cómo la combinación de avenas, triticales, raygrass y leguminosas permite distribuir mejor la producción de forraje entre otoño, invierno y primavera, reduciendo los baches de oferta que suelen limitar la productividad de los sistemas ganaderos.
Como conclusión, el técnico de Criadero El Cencerro sostuvo que el éxito de los planteos forrajeros no depende de una única especie ni de una única tecnología, sino de integrar correctamente la planificación, la genética y el manejo, adaptando cada decisión a las características de cada establecimiento y a los objetivos productivos del productor.