La recuperación del negocio de la carne, la incorporación de tecnología y el interés por sistemas más eficientes están impulsando una fuerte demanda de establecimientos ganaderos y mixtos en distintas zonas del país.

El mercado de campos ganaderos atraviesa uno de los momentos de mayor dinamismo de los últimos años. En regiones tradicionales como la Cuenca del Salado, Entre Ríos, San Luis, La Pampa y Santiago del Estero, los valores de la tierra registran una marcada recuperación y, en algunos casos, ya alcanzan entre US$ 3.500 y US$ 5.000 por hectárea.
Detrás de esta tendencia no aparece únicamente la mejora en el precio de la hacienda. Según referentes del mercado inmobiliario rural, el interés responde a un cambio más profundo: cada vez más productores e inversores buscan establecimientos con potencial para aumentar la productividad mediante genética, mejores pasturas, fertilización, infraestructura y tecnología aplicada a la producción ganadera.
«Hoy vemos que quienes compran campos ganaderos o mixtos llegan con un proyecto de largo plazo. Ya no buscan únicamente tierra, sino establecimientos donde puedan aumentar la productividad», explicó Federico Nordheimer, director de Nordheimer Campos y Estancias.
La recuperación también se refleja en los precios. En la Cuenca del Salado, campos que hace apenas un año cotizaban entre US$ 2.500 y US$ 3.000 por hectárea hoy se ubican entre US$ 3.500 y US$ 4.000. La tendencia se replica en Entre Ríos, San Luis, La Pampa y Santiago del Estero, donde aumentaron las consultas y las operaciones.
Otro fenómeno que impulsa el mercado es el renovado interés por los establecimientos mixtos. Con márgenes agrícolas más ajustados, muchos productores vuelven a integrar agricultura y ganadería para diversificar riesgos y mejorar la rentabilidad, recuperando incluso campos que habían sido destinados exclusivamente a cultivos.
Si bien la mayor parte de las operaciones continúa siendo realizada por compradores argentinos, también crecen las consultas de inversores del exterior, atraídos por el potencial productivo del país. No obstante, muchos esperan definiciones sobre la Ley de Tierras antes de avanzar con nuevas inversiones.



