Con la primavera/verano “Super El Niño” a pocas semanas y tras dos campañas de gruesa con números rojos en el centro bonaerense, los ingenieros Fabricio Lacoste y Ricardo Silvestro, de Rindes y Cultivos DAS Olavarría, analizan el panorama, advierten sobre los desafíos financieros que deja la campaña y proponen claves técnicas para encarar el nuevo ciclo.

El contexto agrícola en el centro de la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento complejo. En contraste con los rendimientos récord comunicados en otras zonas del país, la región viene de afrontar dos campañas de gruesa consecutivas signadas por el impacto de un verano crítico que dejó márgenes en rojo, sumado a cosechas de fina que no lograron amortiguar la caída económica.
A esto se añade un fin de ciclo demorado: en pleno septiembre, aún se registran lotes terminando de cosecharse y tareas de barbecho retrasadas por la falta de piso derivada de las recientes lluvias.
Frente a esta coyuntura, donde variables como la macroeconomía y el clima escapan al control directo del agricultor, la planificación técnica y el adelantamiento en la toma de decisiones se consolidan como pilares esenciales para ordenar las cuentas y encarar el nuevo ciclo productivo.

Una campaña que termina con números rojos
El Ing. Agr. Fabricio Lacoste puso el foco en el difícil cierre de la campaña agrícola, que todavía mantiene lotes de maíz pendientes de cosecha y arrastra los efectos de un ciclo marcado por resultados muy por debajo de los esperados.
El profesional remarcó que la situación contrasta con los rendimientos récord que se conocieron en otras regiones del país. Mientras a nivel nacional se difundieron resultados destacados, en buena parte del centro y sudeste bonaerense ya son dos campañas consecutivas con resultados que no estuvieron a la altura de las expectativas.
“Estamos terminando una campaña larga, complicada, de malos resultados”, señaló Lacoste, quien explicó que el verano golpeó con fuerza y los rendimientos de soja de primera, soja de segunda y maíz quedaron muy por debajo de los promedios necesarios para cubrir los costos.
El impacto económico fue particularmente fuerte en los planteos de maíz, donde se llegaron a registrar rindes cercanos a los 5.000 kilos por hectárea, resultados que, en determinadas situaciones, no alcanzaron para sostener la estructura de costos del cultivo.
A este escenario se suman varias campañas de fina con resultados que tampoco fueron satisfactorios. Por eso, para Lacoste, el desafío inmediato pasa por cerrar la campaña anterior, cancelar o refinanciar compromisos y encontrar la manera de encarar el nuevo ciclo.
“El gran desafío es ver cómo el productor termina de cancelar la pasada, cómo refinancia y cómo enfrenta la campaña que viene”, planteó.
El profesional también destacó que el productor forma parte de una cadena que atraviesa las mismas dificultades. “Nosotros estamos siempre al lado del productor, somos parte también de la cadena”, sostuvo, al remarcar que una campaña extensa y con malos resultados termina impactando sobre toda la actividad.
Frente a esta situación, Lacoste señaló que existen factores que quedan fuera del control del productor, como el clima y la macroeconomía. Sin embargo, consideró que la principal herramienta para defenderse es hacer las cosas bien, programar y adelantarse a los problemas.
“La toma de decisiones hace que todo en la campaña pase por la eficiencia, adelantarse a los problemas que uno pueda tener”, resumió.

Ajustar el manejo y maximizar la eficiencia por ambiente
En esa misma línea, el Ing. Agr. Ricardo Silvestro señaló que los márgenes ajustados obligan a potenciar la eficiencia en el uso de los recursos a través de la gestión por ambientes.
Con un calendario apretado, la prioridad del momento pasa por definir rotaciones y establecer programas de barbecho con productos residuales específicos para cada cultivo.
A su vez, ante las dificultades de transitabilidad en los lotes, la incorporación de tecnologías como las aplicaciones con drones y aviones ha permitido dar respuesta al control de malezas donde la maquinaria terrestre no puede ingresar.
En lo referido a la elección de insumos y genética, desde Rindes y Cultivos DAS destacan el paquete tecnológico orientado a diversificar y proteger el potencial del campo.
En maíz, sobresale la evolución genética de la línea Brevant Semillas. Entre las alternativas se incluye el híbrido 8181, con tecnología Ultra, como opción competitiva para esquemas de maíz sobre maíz previo al uso de tecnologías Enlist, y el comprobado 8380, por Ultra Enlist, caracterizado por su estabilidad ambiental, menor porcentaje de humedad a cosecha y tolerancia para el manejo de malezas resistentes.
Por otra parte, el girasol constituye uno de los cultivos destacados de la temporada debido a sus márgenes relativos y rentabilidad frente a la estructura de costos actual, respaldado por nuevos híbridos en desarrollo.
Transformar el «Super El Niño» en una ventaja estratégica
La proyección climática de un ciclo con abundantes precipitaciones -denominado «Super El Niño»- genera incertidumbre, pero también abre una oportunidad concreta para recuperar niveles de producción si se gestiona adecuadamente.
Frente al déficit hídrico de las campañas anteriores, la disponibilidad de agua plantea un escenario favorable para replantear la estrategia de siembra.
Mientras que en años previos predominó la inclinación hacia fechas tardías, el panorama actual invita a considerar esquemas de siembra temprana de maíz, aprovechando la ventana de oportunidad que se abre en los próximos 30 días.
La combinación de diversificación en fechas de siembra y el uso adecuado de tecnología residual permitirá capitalizar el recurso hídrico y, al mismo tiempo, minimizar riesgos operativos.
En este contexto, el desafío no pasa solamente por tener más agua disponible, sino por tomar decisiones con anticipación y adaptar el manejo a las condiciones que presenta cada ambiente.
Acompañamiento integral y herramientas financieras
Entendiendo la liquidez acotada con la que llega el sector, el equipo de Rindes y Cultivos DAS enfatiza la importancia del asesoramiento personalizado y el soporte comercial.
Para evitar que la restricción financiera impida el acceso a genética y tecnología de insumos de primera línea, la firma pone a disposición del productor un abanico de alternativas adaptadas a cada necesidad, incluyendo herramientas de financiación flexible y esquemas de canje a cosecha.
El objetivo central es que la falta de capital de trabajo no sea un obstáculo para encarar la siembra con el mejor paquete tecnológico disponible.
Después de dos campañas complejas, el nuevo ciclo encuentra al productor frente a un escenario diferente. Hay agua, existen alternativas tecnológicas y aparece la posibilidad de recuperar productividad. Pero, como coinciden Lacoste y Silvestro, la oportunidad dependerá de la capacidad para planificar, anticiparse y tomar decisiones eficientes antes de que los problemas vuelvan a aparecer.

Transformar el «Super El Niño» en una ventaja estratégica
La proyección climática de un ciclo con abundantes precipitaciones -denominado «Super El Niño»-genera incertidumbre, pero también abre una oportunidad concreta para recuperar niveles de producción si se gestiona adecuadamente.
Frente al déficit hídrico de las campañas anteriores, la disponibilidad de agua plantea un escenario favorable para replantear la estrategia de siembra. Mientras que en años previos predominó la inclinación hacia fechas tardías, el panorama actual invita a considerar esquemas de siembra temprana de maíz, aprovechando la ventana de oportunidad que se abre en los próximos 30 días. La combinación de diversificación en fechas de siembra y el uso adecuado de tecnología residual permitirá capitalizar el recurso hídrico minimizando riesgos operativos.
Acompañamiento integral y herramientas financieras
Entendiendo la liquidez acotada con la que llega el sector, el equipo de Rindes y Cultivos DAS enfatiza la importancia del asesoramiento personalizado y el soporte comercial.
Para evitar que la restricción financiera impida el acceso a genética y tecnología de insumos de primera línea, la firma pone a disposición del productor un abanico de alternativas adaptadas a cada necesidad, incluyendo herramientas de financiación flexible y esquemas de canje a cosecha. El objetivo central es que la falta de capital de trabajo no sea un obstáculo para encarar la siembra con el mejor paquete tecnológico disponible.