Con más de un siglo de tradición ganadera, la Cabaña del partido de Tres Arroyos, será una de las cabañas invitadas al tradicional remate de La Rubeta, este 8 de agosto en el MAG de Cañuelas. Su presidente, Leonardo Díaz, repasó la historia de la empresa familiar y explicó por qué decidieron especializarse en la producción de vacas Angus Puro Controlado de segundo parto.

Hablar de Establecimiento El Rosario es hablar de una familia ligada a la ganadería desde hace más de cien años. Sin embargo, la historia del campo tal como se conoce hoy comenzó en 1947, cuando fue adquirido por el abuelo de Leonardo Díaz, actual presidente de la empresa, ubicada en San Francisco de Bellocq, partido de Tres Arroyos.
«Si contamos la historia familiar, tenemos más de 100 años dedicados a la cría, pero puntualmente El Rosario arranca en 1947, cuando el campo fue adquirido por mi abuelo. Desde entonces siempre estuvimos dedicados a la cría Angus», recordó Díaz.
Su incorporación a la empresa, en 1997, marcó el inicio de una nueva etapa. Primero llegó la agricultura y, algunos años más tarde, una fuerte apuesta por el mejoramiento genético.
«En 2005 incorporamos 350 madres Angus paridas de Estanar. A partir de ahí comenzamos a inseminar el 100% del rodeo y fuimos consolidando un plantel que hoy cuenta con 1.200 madres Puro Controlado.»

Cuando la ganadería le ganó terreno a la agricultura
El crecimiento del rodeo fue acompañado por una filosofía productiva que terminó modificando el esquema del establecimiento.
«Esto empezó como una excusa para aprovechar los bajos del campo y terminó convirtiéndose en una actividad que competía con la agricultura gracias a una alta carga animal, buena sanidad y altos índices reproductivos.»
Con el paso de los años, la ganadería dejó de ocupar únicamente los sectores menos agrícolas y comenzó a expandirse sobre superficies destinadas a cultivos.
«Hoy, con los valores actuales de la ganadería, el margen bruto por hectárea supera al de la agricultura», aseguró.

La filosofía de vender lo que uno compraría
Cuando el rodeo alcanzó estabilidad y calidad suficiente, en El Rosario tomaron una decisión que definiría el rumbo comercial de la cabaña.
«Siempre dije que quería vender lo que me hubiera gustado comprar cuando nosotros salimos a buscar nuestras primeras madres.»
Esa idea sigue guiando el trabajo del establecimiento y explica el tipo de producto que hoy ofrecen a sus clientes.

Especialistas en un producto diferente
Mientras muchas cabañas concentran sus esfuerzos en la producción de toros, El Rosario eligió un camino distinto.
«Nosotros no hacemos toros. Nos dedicamos y nos especializamos en la venta de vacas Puro Controlado de segundo parto.»
Detrás de esa definición hay años de trabajo y una rigurosa selección.
Las terneras nacen y se recrían en el establecimiento. A los 15 meses son inseminadas, logrando índices de preñez cercanos al 95%. Paren su primer ternero a los 24 meses y vuelven a preñarse mientras aún están criando.
«Preñar una vaquillona joven no es el secreto. El verdadero desafío es volver a preñarla con su primer ternero al pie. Ahí es donde se demuestra la fertilidad del rodeo y donde la nutrición y la sanidad tienen que estar perfectamente ajustadas.»
Las hembras llegan al remate con apenas 36 meses de edad, preñadas o con cría al pie, listas para incorporarse de inmediato a cualquier rodeo comercial.

La Rubeta, una vidriera de la mejor genética Angus
Participar del remate anual de La Rubeta representa un reconocimiento para cualquier programa genético.
Conducida por Carlos y Martín Fernández, la cabaña se consolidó como una de las grandes referentes de la raza Angus en la Argentina, combinando décadas de selección genética con importantes logros en las pistas de Palermo y las principales exposiciones del país.
Su remate anual reúne a productores de todo el país y convoca como invitadas a cabañas que comparten una misma visión sobre la producción de genética de excelencia, convirtiéndose en una de las citas más esperadas del calendario ganadero.
Un orgullo compartir el remate
El próximo 8 de agosto, en el predio del MAG de Cañuelas, El Rosario volverá a formar parte de ese selecto grupo de cabañas invitadas.
Para Leonardo Díaz, la convocatoria tiene un significado especial.
«La invitación de la familia Fernández es un placer y una alegría. Compartir este remate con ellos realmente es una fiesta. La Rubeta es una de las mejores cabañas de la Argentina y lo demuestra año tras año con los resultados que obtiene en las exposiciones.»
En esta edición, El Rosario pondrá a consideración de los compradores 20 vacas Angus Puro Controlado de segundo parto, hijas del toro Euro y paridas de Don José, animales que sintetizan el trabajo de selección realizado durante casi dos décadas.
Más allá de la genética, Díaz asegura que cada una de ellas refleja la filosofía que guía al establecimiento desde sus comienzos: ofrecer a los productores exactamente el tipo de vientre que él mismo hubiera querido incorporar cuando inició el camino de transformar un rodeo comercial en un programa genético de referencia.