Germán Iturriza: “Cuánto queda realmente por vender de la 25/26 y cuánto vale de verdad”

El analista de GEIT Mercados, Clima y Decisiones plantea una mirada diferente sobre el volumen de granos que todavía está expuesto al mercado. Según su análisis, no alcanza con calcular la producción menos las compras: también hay que considerar la mercadería entregada a fijar, el consumo propio y el precio al que efectivamente podría venderse.

¿Cuánto grano queda realmente por vender de la campaña 2025/26? ¿Y cuánto vale esa mercadería? Esas son las dos preguntas que plantea Germán Iturriza, de GEIT Mercados, Clima y Decisiones, en un análisis realizado con datos oficiales al 26 de agosto.

El punto de partida de Iturriza es una cuenta que suele repetirse cuando suben los precios: tomar la producción, restarle las compras de exportadores e industria y multiplicar el resultado por el precio disponible. Para el especialista, esa metodología simplifica demasiado una realidad comercial que tiene varias capas.

Tres categorías para entender el grano pendiente

Iturriza propone diferenciar entre mercadería sin vender, mercadería vendida pero todavía sin precio y producción que directamente no llegará al mercado.

En soja, sobre una producción estimada de 49 millones de toneladas, las compras alcanzaban 26,51 millones al 26 de agosto. Sin embargo, 7,02 millones de toneladas ya habían sido entregadas y permanecían a fijar.

“Sin vender” y “sin precio” no son lo mismo, advierte el analista. Sumando ambos conceptos, estima que existen unas 29,5 millones de toneladas de soja expuestas al mercado, equivalentes al 60% de la cosecha.

En maíz, las compras llegaban a 39,90 millones de toneladas sobre una producción de 70 millones. A las 30,10 millones todavía no vendidas se agregaban otras 6,79 millones entregadas sin precio, llevando el volumen expuesto a 36,9 millones de toneladas.

No toda la producción termina siendo ofertada

Otro aspecto que Iturriza incorpora a la cuenta es el destino final de los granos.

En soja, estima que entre semilla, uso propio y mermas se consumen entre 1 y 1,5 millones de toneladas que no llegan al mercado. Por eso, de las 22,49 millones de toneladas que figuran como no vendidas, quedarían unas 21 millones realmente ofertables.

En maíz, el impacto es mucho mayor por el consumo dentro de los propios establecimientos, los canjes, la semilla y el stock de arrastre. Iturriza estima que ese volumen puede representar entre 15 y 17 millones de toneladas, por lo que las 30,10 millones de toneladas sin vender se reducirían a unas 14 millones efectivamente ofertables.

Una exposición de USD 14.700 millones

La tercera variable que pone sobre la mesa el analista es el precio. Para Iturriza, tampoco resulta correcto utilizar automáticamente el valor del disponible para calcular cuánto vale el grano que se venderá más adelante.

Al cierre del 28 de agosto, la soja noviembre 2026 cotizaba en A3 a USD 370,50 por tonelada, mientras que el maíz diciembre 2026 alcanzaba USD 208,90.

Con esos precios y los volúmenes que considera realmente expuestos, la valuación llega a USD 10.380 millones para la soja y USD 4.370 millones para el maíz.

En total, son aproximadamente USD 14.700 millones de granos expuestos a precio, de los cuales siete de cada diez dólares corresponden a la soja.

La soja como “moneda” del productor

Para Iturriza, hay además una explicación estructural detrás del mayor volumen de soja a fijar.

Los alquileres agrícolas suelen pactarse en quintales de soja y buena parte de los insumos de la campaña gruesa también están vinculados a ese valor. Por eso, sostiene que el productor no necesariamente guarda soja porque espera que suba: muchas veces la conserva porque es la moneda con la que deberá afrontar compromisos.

El dato que respalda esta lectura es que el saldo a fijar de soja pasó del 16,6% de las compras a igual fecha de 2025 al 26,5% este año. En maíz, en cambio, bajó del 18,7% al 17%.

La conclusión de Iturriza apunta, así, a mirar la comercialización de la campaña con una perspectiva más amplia. El volumen “sin vender” no necesariamente representa la cantidad de grano que todavía deberá salir al mercado, porque una parte ya fue entregada a fijar, otra se destinará al consumo propio y el precio de la mercadería almacenada dependerá de la posición en la que finalmente sea comercializada.

Más que una simple cuenta de toneladas pendientes, el análisis propone observar cuánto grano permanece realmente expuesto al precio y qué valor puede tener esa posición para el productor.

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