Tras superar los últimos focos de influenza aviar, el país vuelve a ser reconocido como libre de la enfermedad y busca reactivar plenamente sus exportaciones.

Luego de varios meses marcados por brotes y restricciones, el país logró restituir su condición de libre de influenza aviar altamente patógena, un paso clave para recuperar mercados y fortalecer la confianza internacional.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó oficialmente la restitución del estatus sanitario tras completar el proceso de erradicación de los focos detectados en establecimientos comerciales. La comunicación fue elevada a la Organización Mundial de Sanidad Animal mediante una autodeclaración respaldada por los protocolos exigidos a nivel internacional.
Los últimos brotes se habían registrado en localidades de la provincia de Buenos Aires como Ranchos, Lobos y Bolívar, además de Alejo Ledesma. En todos los casos se aplicaron medidas sanitarias estrictas: despoblamiento de granjas afectadas, desinfección y vigilancia epidemiológica intensiva. Tras más de 28 días sin nuevos casos en aves comerciales, se consolidó la condición sanitaria requerida.
Desde el organismo destacaron que el proceso se ajustó a los estándares internacionales establecidos, lo que no solo permite recuperar el estatus, sino también reforzar la credibilidad del país como proveedor confiable de productos avícolas.
Uno de los puntos centrales es el impacto comercial. La recuperación del estatus abre nuevamente la puerta a negociaciones con mercados que exigen este requisito, aunque durante la contingencia Argentina logró sostener parte de sus exportaciones gracias a herramientas como la regionalización y compartimentación.
En paralelo, Senasa anunció el lanzamiento de una campaña de prevención orientada a productores, técnicos y público en general. El objetivo es reforzar prácticas de bioseguridad, mejorar la detección temprana y reducir al mínimo el riesgo de reingreso del virus.
Vale recordar que los episodios más recientes comenzaron a principios de 2026, cuando se detectó un foco en una granja de reproductores en Buenos Aires, lo que obligó a suspender exportaciones hacia algunos destinos. Sin embargo, la enfermedad no afecta el consumo de carne aviar ni huevos, por lo que el abastecimiento interno nunca estuvo comprometido.
Con esta nueva recuperación del estatus sanitario, la cadena avícola argentina vuelve a posicionarse en el escenario internacional, en un contexto donde la sanidad y la trazabilidad son cada vez más determinantes para acceder a los mercados.



