En La Ganadería que Viene 2026, el Ing. Alejandro Rodríguez titular de la firma Rent-a-Bull propuso repensar el costo real del servicio natural en los rodeos, acompañado del gerente de operaciones Ing. Guido Di Girolamo. La firma tiene 31 años de trayectoria. El planteo de Rodríguez partió de una pregunta provocadora: más allá del precio de compra, ¿cuánto cuesta mantener un toro durante todo el año en el campo, aún “regalado”?


“Ahora si, vamos a calcular en serio, porque ese número corresponde a los toros “regalados”, que creo que nadie tiene toros regalados en el campo”, afirmó en tono de broma Alejandro Rodríguez, luego de lo cual agregó a ese número el costo de amortización de un toro comprado a valores históricos, que oscilan entre los 1.000 y 1.500 kg de novillo, dependiendo del momento del mercado y la calidad del toro.
Según Rodríguez, el costo real de un toro de los más baratos, por valor de 1.000 kg de novillo y los gastos de compra asociados, supera los 600 kg de novillo por año, si se ponen en la mesa amortización, intereses y mantenimiento.
“Muchos productores desconocen el costo del servicio en cualquiera de sus variantes, en relación a que tiene mucho más impacto de lo que uno se imagina. Esto es el 10% de la producción del rodeo de cría. O sea, el costo del servicio es del orden del 10% de la producción, prácticamente 17 a 20 kilos por vaca servida, y si lo corregimos a vaca preñada el costo sube aún más”, detalló.
Más allá de la elocuencia de los números concretos, Rodríguez también enfatizó en beneficios de carácter menos evidente, como “olvidarse” de una categoría durante todo el año, ya que los toros están en el campo en el momento en que están menos molestos y con pasto barato, y luego se retiran liberando el campo permitiendo trabajar la carga ajustada al plantel de madres, simplificando sustancialmente el manejo para el personal y la administración.
Rodríguez enfatizó en todo momento el factor flexibilidad, que impacta en aspectos tan diversos como los “malabares” que hay que hacer a veces para evitar los problemas de consanguinidad, o el dimensionamiento preciso en tiempo real de las tropas si, por ejemplo, se preveía un entore de vaquillonas de 15 meses que no llegaron en condiciones al servicio, entonces no nos queda en desuso un toro comprado para ese fin.

Como cierre, y luego de responder numerosas preguntas, el Ingeniero Alejandro Rodríguez invitó a probar el servicio, detallando que Rent-a-bull cuenta con todas las garantías de funcionalidad de los toros, sanitarias, una muy buena logística y mucha variedad de razas.
“Estamos trabajando con más de 900 toros, hay angus negros y colorados en ambos casos con líneas para vaquillona. También tenemos hereford, Shorthorn, limangus, limousin. Así que hay variedad de razas para lo que gusten utilizar y, por supuesto, contamos con asistencia a cualquier duda técnica que tengan antes y durante el proceso de servicio”, concluyó.
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