La quinta edición de las jornadas ganaderas organizadas por ZonaCampo en Olavarría sumará una prueba clasificatoria de Aparte Campero para Palermo 2028, una disciplina que combina destreza, trabajo en equipo y la aptitud funcional del caballo Criollo. Además de su dimensión competitiva, representa un espacio de encuentro para las familias y una puerta de entrada al mundo de los Criollos para muchos jóvenes

La ganadería también se construye a caballo. Y esa tradición, ligada al trabajo cotidiano en los establecimientos rurales, tendrá su espacio en la quinta edición de La Ganadería que Viene 2027, que se realizará en el predio de la Sociedad Rural de Olavarría del 5 al 8 de mayo del próximo año.
En el marco del encuentro, la Comisión de Caballos Criollos de Olavarría, integrada por Ramón Arregui, Claudio Rodríguez, Fernando Etchebehere , Franco Rodríguez, Susana Urruty, Telmo Etchebehere y Tomás Madero, organizará una prueba clasificatoria de Aparte Campero para la Exposición Rural de Palermo 2028.
La actividad, prevista para el sábado 8 de mayo de 2027, será una de las propuestas que vincularán la producción ganadera con las tradiciones rurales. Desde el viernes 7, los visitantes podrán acercarse al sector destinado a los Caballos Criollos dentro del predio ruralista y conocer más sobre la raza y sus distintas expresiones.
Una prueba que recrea el trabajo de campo
El Aparte Campero reproduce una tarea habitual en los establecimientos ganaderos: separar determinados animales de un rodeo y trasladarlos a otro corral. La diferencia es que, en la competencia, esa labor se realiza bajo un reglamento específico y se evalúan tanto la precisión como el tiempo empleado.
Según el reglamento de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Criollos (ACCC), en la prueba participan equipos de tres jinetes, que deben trabajar coordinadamente para identificar y apartar los vacunos indicados, conduciéndolos desde un corral de mayores dimensiones hacia otro más pequeño.
No se trata simplemente de correr detrás de los animales. La clave está en la estrategia del equipo, la lectura del comportamiento de la hacienda, la ubicación de cada jinete y la respuesta del caballo ante los movimientos necesarios para controlar y separar el ganado.
La coordinación entre los integrantes resulta determinante: mientras uno puede cumplir una función de contención, los otros trabajan para individualizar y conducir los animales asignados. Todo debe hacerse con precisión, respetando las reglas de la disciplina.
La competencia oficial se denomina Aparte Campero – Prueba Ing. Mariano W. Andrade y cuenta con un reglamento propio de la ACCC. Las instancias clasificatorias deben contar con un jurado oficial y ajustarse a las condiciones establecidas por la entidad.
El caballo Criollo, protagonista por su funcionalidad
El Aparte Campero permite apreciar cualidades que históricamente estuvieron ligadas al caballo Criollo: agilidad, docilidad, resistencia y capacidad para responder a las indicaciones del jinete en situaciones propias del trabajo ganadero.
La prueba también pone en valor el conocimiento del hombre de campo y la relación que establece con su caballo. La destreza individual es importante, pero el resultado depende de la coordinación de todo el equipo y de la capacidad para resolver una tarea concreta con la hacienda.
Por eso, además de su dimensión competitiva, el Aparte Campero representa una oportunidad para acercar al público a una tradición que sigue vigente en numerosos establecimientos rurales.

Competencia, juventud y encuentro familiar
Más allá del objetivo deportivo de llegar a Palermo, el Aparte Campero tiene un componente social que explica buena parte de su crecimiento: es una actividad que convoca a jinetes, familias y amigos alrededor del caballo Criollo y las costumbres rurales.
Muchos participantes se acercan atraídos por la posibilidad de competir y avanzar en las instancias clasificatorias, mientras que otros encuentran en cada encuentro una oportunidad para disfrutar del caballo, compartir un buen momento y fortalecer vínculos con quienes comparten la misma pasión.
La presencia de jóvenes es otro de los aspectos destacados de la disciplina. Para muchos, el Aparte Campero funciona como una puerta de entrada al mundo de los Caballos Criollos, al combinar aprendizaje, camaradería y contacto directo con una de las tradiciones más arraigadas de la cultura rural argentina.
En esa línea, se viene impulsando la promoción de una copa destinada a menores de 15 años, con la intención de estimular la participación de los más chicos y acompañar la formación de nuevas generaciones de jinetes. La iniciativa busca que el vínculo con el caballo pueda desarrollarse desde edades tempranas, con la familia como parte fundamental de la experiencia.
Así, la competencia y el encuentro conviven en una disciplina que no solo pone a prueba la habilidad de los equipos, sino que también contribuye a mantener vivas las costumbres rurales y a transmitirlas a los más jóvenes.
Un clasificatorio con destino a Palermo
La fecha de Olavarría tendrá, además, un componente deportivo: será una prueba clasificatoria con vistas a la Final Nacional de Palermo 2028, en el marco de la Exposición Rural de Palermo y de acuerdo con los mecanismos establecidos por la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Criollos.
Para la Comisión de Caballos Criollos de Olavarría, la incorporación de la actividad a La Ganadería que Viene representa una oportunidad para ampliar la difusión de la raza, promover su funcionalidad y generar un espacio de encuentro entre criadores, jinetes, productores y público en general.
De esta manera, La Ganadería que Viene 2027 sumará una propuesta que conecta la tradición con la actualidad productiva: una demostración de las habilidades que siguen siendo parte de la cultura ganadera argentina y del papel que el caballo Criollo conserva en el trabajo con hacienda, con el valor agregado de reunir a distintas generaciones alrededor de una misma pasión.