La campaña 2026/27 mantiene un buen estado general y avanza hacia encañazón y espigazón. Buenos Aires presenta una situación hídrica favorable, pero en la región núcleo la falta de precipitaciones comienza a afectar el cultivo.
La campaña 2026/27 de trigo atraviesa septiembre con un escenario general favorable. Sobre una superficie nacional estimada en 6,5 millones de hectáreas, la mitad del cultivo ya se encuentra desde encañazón en adelante y el 16% alcanzó la espigazón.
El último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indica que el 97,5% del área presenta una condición de cultivo entre Normal y Excelente, mientras que el 87,7% mantiene una condición hídrica Adecuada u Óptima.
Es una fotografía que, en términos generales, permite sostener buenas expectativas para la campaña. Sin embargo, septiembre también comenzó a mostrar que la disponibilidad de agua puede convertirse rápidamente en el principal factor a seguir.
Buenos Aires, entre las zonas mejor posicionadas
En el sudeste bonaerense, una de las principales regiones trigueras del país, el cultivo mantiene un muy buen escenario.
El 75% del área se encuentra todavía en pleno macollaje, mientras que otro 10% ya ingresó en encañazón. Lo más significativo es que el 100% del área relevada presenta una condición hídrica entre Adecuada y Óptima.
También en el sudoeste de Buenos Aires y sur de La Pampa la evolución viene siendo favorable. Las últimas heladas registradas en el centro-sur del área agrícola produjeron algunas afectaciones foliares puntuales, pero no se reportaron daños de importancia sobre los cultivos.
Para la región bonaerense, septiembre encuentra entonces al trigo todavía con buen respaldo hídrico y con margen para continuar definiendo su potencial.
El contraste aparece en la región núcleo
La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que 160.000 hectáreas de trigo de la región núcleo ya se encuentran en condición regular, aproximadamente el 10% del área implantada. La diferencia respecto del año pasado es significativa: en septiembre de 2025 había unas 55.000 hectáreas en condición regular, pero en aquel momento el problema era el exceso de agua; ahora, la causa es la falta de precipitaciones.
Durante septiembre, la región núcleo acumuló entre 5 y 35 milímetros, frente a registros normales para el mes que oscilan entre 30 y 70 milímetros.
El dato adquiere mayor importancia porque buena parte de los lotes está entrando en etapas en las que el agua comienza a ser determinante para sostener el potencial de rendimiento.
En algunos sectores ya se observaron síntomas de déficit hídrico. El relevamiento de la BCR menciona, por ejemplo, amarillamiento de plantas asociado a la falta de agua en Marcos Juárez.
El Niño no significa lluvias iguales para todos
El comportamiento climático de esta primavera presenta una particularidad: Argentina atraviesa un escenario asociado a El Niño, pero las precipitaciones no se están distribuyendo de manera uniforme.
Eso explica una de las paradojas de esta campaña: mientras los pronósticos mantienen expectativas de lluvias importantes para distintos sectores, hay lotes que en este momento necesitan agua y no la están recibiendo.
Por eso, más que una situación de déficit generalizado, lo que comienza a observarse es una mayor heterogeneidad regional.
Y septiembre es justamente un mes en el que esa diferencia puede adquirir importancia productiva.
Sanidad: el otro frente que siguen los productores
En distintos sectores de la franja central continúan las aplicaciones preventivas, principalmente frente a mancha amarilla y roya, favorecidas por la combinación de humedad y temperaturas relativamente templadas.
En el sur, las últimas heladas no provocaron daños significativos, aunque obligaron a mantener la vigilancia sobre los lotes más adelantados.
Una campaña que todavía conserva buenas expectativas
Por ahora, los números nacionales siguen siendo favorables.
La superficie implantada se mantiene en torno a 6,5 millones de hectáreas, el estado general del cultivo es mayoritariamente bueno y la disponibilidad hídrica todavía acompaña a la mayor parte del área.
Pero el escenario de septiembre deja una advertencia concreta: el trigo llega a sus etapas de mayor definición con diferencias regionales cada vez más marcadas.
En el sudeste bonaerense, el cultivo conserva una situación hídrica muy favorable. En la zona núcleo, en cambio, las lluvias comienzan a ser necesarias para evitar que el deterioro avance.
La campaña todavía tiene varios capítulos por delante, pero el agua empieza a ser, una vez más, la variable que puede cambiar las expectativas de un lote a otro.



