Un estudio señala que ampliar el riego en Argentina permitiría aumentar la producción de granos, impulsar exportaciones y crear más de 27.000 puestos de trabajo.

La expansión del riego aparece como una de las grandes oportunidades productivas para el agro argentino. Un estudio elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina indica que el país cuenta con al menos 7,5 millones de hectáreas con potencial para incorporar sistemas de riego.
Aprovechar esa superficie permitiría incrementar la producción, generar empleo y fortalecer las exportaciones, además de mejorar la estabilidad de los rendimientos frente a los eventos climáticos.
Más producción en el corazón agrícola
El informe analiza particularmente el impacto que tendría ampliar el riego en las provincias de Córdoba y Buenos Aires.
Según las estimaciones, el uso de sistemas modernos permitiría sumar:
- más de 3 millones de toneladas de maíz,
- más de 1 millón de toneladas de soja,
- y alrededor de 800 mil toneladas adicionales de trigo.
En total, el incremento potencial superaría los 5 millones de toneladas de granos.
Empleo y movimiento económico
El impacto no se limitaría a la producción agrícola. La expansión del riego también generaría actividad en distintos sectores de la economía.
De acuerdo con el estudio, podrían crearse 2 puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas, lo que representaría más de 27.000 empleos nuevos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.
Además, el valor bruto de la producción podría aumentar en USD 1.120 millones, con un aporte adicional de USD 935 millones en exportaciones.
La inversión necesaria
Para los productores, la instalación de sistemas de riego —como pivotes eléctricos— implica una inversión cercana a USD 2.000 por hectárea.
Sin embargo, los beneficios productivos pueden ser significativos. En algunas zonas de Buenos Aires, por ejemplo, los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz.
En Córdoba, además, el acceso al riego puede marcar la diferencia entre poder sembrar trigo o directamente no hacerlo, dependiendo de la disponibilidad de agua.
Políticas para impulsar el riego
El estudio plantea que para acelerar el desarrollo del riego sería necesario implementar incentivos específicos, como amortización acelerada de inversiones, devolución de saldos técnicos de IVA y reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego, que actualmente alcanza el 27%.
También se propone promover el uso de energías renovables en los sistemas de riego, una alternativa que podría mejorar la eficiencia energética y reducir costos.
Para los especialistas, ampliar el riego no solo significa producir más, sino también fortalecer la estabilidad productiva, generar empleo y dinamizar economías regionales.



