Presentado por Proliar, uno de los disertantes de la cuarta edición será el reconocido Aníbal Pordomingo, referente en un tema de vanguardia como es el RFI y la relación que hay entre este indicador cada vez más presente y la eficiencia genética a la hora de la conversión de alimento en carne. Otro de los programas imperdibles del viernes 15.

Tomando prestado su propio juego de palabras, la edición 2026 de La Ganadería que Viene brinda un marco más que adecuado para hablar de la ganadería que se viene: una ganadería eficiente, rentable y productiva, y en la cual el consumo residual (RFI, residual feed intake en inglés) tendrá un rol protagónico.
Precisamente, “La eficiencia de conversión a carne desde la genética. Tiempos de RFI y rendimiento carnicero” será el titulo de la charla que brindará el Ing. Agr. Aníbal Pordomingo, referente en el tema invitado por Productores de Limangus Argentinos (Proliar).
Tema cada vez más presente pero aún de vanguardia, el RFI o consumo residual es un indicador que mide la eficiencia de conversión de alimento en carne, calculando la diferencia entre el consumo real y el esperado en base a ciertos parámetros, y teniendo en cuenta su aumento de peso real respecto del peso metabólico. Un RFI negativo indica mayor eficiencia, mientras que un positivo sugiere un consumo excesivo.
“Por ejemplo, si un animal, supongamos, aumenta un kilo por día y esperábamos que comiera nueve para generar ese kilo por día, y comió ocho y generó ese kilo por día, tiene un residual negativo de menos uno. También veremos en un grupo que otros animales comen diez para generar ese kilo por día, ahí tenemos un residual positivo de más uno. En RFI, los números negativos son los más deseables”, explica Pordomingo.
Uno de los puntos importantes de esta moderna aproximación es que permite diferenciar animales “calificando eficiencia de conversión, ordenarlos por eficiencia neta, de naturaleza genética a través del calculo de las DEPs, para detectar ese atributo genético que es transmisible a su descendencia e incluso, evaluar a sus progenitores y descubrir cuáles son los que transmite este atributo con mayor previsibilidad”, agrega.

Otro punto de suma importancia es que el RFI mide eficiencia de conversión y es independiente de cuánto es el aumento de peso efectivo, o cuánto es el peso de metabólico del animal, o sea, su tamaño. No necesitan ser campeones de aumento de peso para ser eficientes: “Pueden detectarse animales que aumentan modestamente, por ejemplo, menos de un kilo, pero que eso lo hace con un consumo bajo, entonces sigue siendo eficiente”, detalla Pordomingo.
“Entonces, este indicador nos permite medir eficiencia de conversión sin distorsionar los otros parámetros que nos pueden interesar en un individuo, como son parámetros carniceros, engrasamiento, que en el caso de las mediciones directas de eficiencia podría ser que los animales tendieran hacia el magro, carne más dura, menos grasa, o afectar otros atributos, como edad de la pubertad o habilidad adaptativa”, remarca.
Este indicador lleva varias décadas de investigación en el mundo, se viene hablando de consumo residual desde los años sesenta y hace unos 10 desembarcó en Argentina, con una especial proliferación tras la pandemia y el advenimiento de tecnología como la posibilidad de contar con comederos inteligentes y trazabilidad electrónica que aporten información individual.

“Países que trabajan en conversión como Estados Unidos, Canadá, Australia, México, exportadores de carne y donde el engorde a corral ha tenido mucha historia, son los primeros en ir haciendo este tipo de selecciones. El feedlot requiere de buenas eficiencias de conversión para ser exitoso y la eficiencia genética está empezando a ser la base de programas de selección, siendo un indicador tan importante como lo han sido fertilidad, facilidad de parto, peso al destete, etc.”, enfatiza.
Pordomingo hace hincapié en una perspectiva también reciente y que será seguramente uno de los faros guía de la ganadería que se viene: “Nosotros trabajamos mucho con el concepto de óptimo de faena, encontrar en el sistema que estamos manejando el punto óptimo donde el animal ya ha producido toda la carne posible que puede producir, sin todavía pasarse excesivamente del engrasamiento de cobertura”
“Es un nuevo modelo, porque para el mercado interno siempre fue “carne de calidad” la de un animal joven, muy liviano, muy joven a faena, que muchas veces no llegaba a los 400 kg de peso vivo. Incluso una vaquillona de 380kg ya se la consideraba engrasada y excesivamente pesada para para el mercado interno. Muy propio de Argentina, ya no existe en otras partes del mundo”, concluye.
👉 Te vamos presentando a los protagonistas de la 4ta. edición del evento ganadero que nadie quiere perderse!!
👉 El eje temático de esta edición será «Cómo ser ganadero en 2026 sin morir en el intento»
🐮 La Ganadería que Viene 2026
📅 13,14 y 15 de mayo
😁 Entrada libre y gratuita
🚩 Sociedad Rural de Olavarría
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