Por josé Gamondi on Domingo, 01 Abril 2018
Categoría: Ganadería

Nobleza de rumiante

Columna del Dr. Diego Mariani sobre el uso de urea de liberación lenta en la dieta logrando una mayor cantidad de proteína cruda microbiana

Se torna imprescindible conocer las facultades que tienen las vacas, a la hora de pensar en su alimentación; sabemos que los rumiantes viven fundamentalmente de lo que producen en su panza, y que el correcto funcionamiento de este pre-estómago, no solo está relacionado con la producción del animal, sino también, con la salud del mismo. En resumidas palabras, a partir de un rumen que funciona bien, vamos a tener un animal sano y productivo. 


Cabe destacar que éstas dos variables, la sanidad y la productividad del animal, están correlacionadas directamente con la rentabilidad del mismo; por lo tanto, al lograr un buen ambiente ruminal, estamos obteniendo un animal más eficiente.


Los pre-estómagos tienen dos funciones fundamentales, que son: 

a) la digestión y fermentación bacteriana

b) la maceración física de los alimentos, mediante las contracciones de sus paredes. Estas dos funciones, están íntimamente relacionadas, y son dependientes entre sí; y podemos decir que son la base de la alimentación del ganado bovino. 


Ahora bien, sabiendo estás generalidades de la fisiología ruminal y su importancia, se torna muy necesario trabajar sobre el manejo de aquellos alimentos, que son un sustrato necesario, para la formación y funcionamiento de una correcta población bacteriana. Porque, como dijimos anteriormente, son las bacterias existentes dentro de la panza, las que digieren y fermentan los alimentos, generando el verdadero nutriente de los bovinos. 


Desde el análisis de la energía, cuando ingresa un alimento en el rumen, una parte de la energía está como ácidos de fermentación y grasas, y pasa directamente a formar parte de la energía neta de formación, para carne o leche. Pero la gran parte de ese alimento, debe sufrir una degradación ruminal, para transformarse en ácidos grasos volátiles e integrar, definitivamente, la energía neta para tejidos y leche. 


Desde el punto de vista de la proteína, ocurre lo siguiente; al ingresar el alimento como proteína bruta, hay una parte no degradable en el rumen, que pasa directamente a formar parte de la proteína neta; pero la gran mayoría sufre una degradación ruminal, para transformarse en proteína cruda microbiana, y después integrar la proteína neta, para la formación de tejidos. Hay que destacar, que la producción de esta proteína cruda microbiana, depende de la sincronización entre el aporte de energía y de nitrógeno, a los microorganismos ruminales. 


El factor limitante de nuestros sistemas de producción, es en general la proteína, ya que proviene de incorporar subproductos de la soja, girasol, etc., en la dieta; y son costosos. Un mecanismo muy utilizado es el agregado de nitrógeno no proteico (urea) a la dieta, como sustrato para la formación de proteína microbiana, pero existe la limitante de la cantidad que soporta el sistema ruminal, ya que por ser de degradación muy rápida, produce intoxicación y muerte. 


TECNOLOGÍA DISPONIBLE. 

Por estos momentos, tenemos una herramienta muy interesante, que es la urea de liberación lenta; por lo que su suministro, no solo puede ser en mayor cantidad, sino que va acompañando a la liberación de energía en el rumen; y mejora, esa imprescindible sincronización que comentábamos antes, hacia una mayor cantidad de proteína cruda microbiana.


El uso de esta presentación de urea, ha ido acumulando experiencia, a tal punto de lograrse dietas sin la presencia de subproductos proteicos; tal es el caso de suministrar maíz, fibra y la urea de liberación lenta. Si bien los resultados son muy buenos, y en algunos casos hay trabajos con evidencia científica; la recomendación es que su utilización sea bajo estricta supervisión profesional, e incorporada en pre-mezclas, con los debidos minerales, vitaminas y aditivos necesarios.


Este tipo de productos, también están recomendados para situaciones de emergencias alimenticias, donde lo disponible es forraje de baja calidad, como rollos de soja, rastrojos, rollos de chala de maíz, etc.; ya que el aporte de nitrógeno, le permitirá al animal transformar un alimento de bajo % de proteína, en proteína cruda microbiana, a través del rumen. 


Dr. Diego Mariani
Consultora DESARROLLO GANADERO
Celular 2364663873
Facebook: Desarollo Ganadero

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