El economista David Miazzo, especialista en economía y agro y director de DATA Miazzo, analiza los beneficios que el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones puede generar para los productores agropecuarios. La amortización acelerada, la devolución anticipada del IVA y la ausencia de un monto mínimo para determinadas inversiones abren una oportunidad para incorporar genética, riego y energía.

En un escenario en el que los productores evalúan cuidadosamente cada inversión, los beneficios fiscales pueden convertirse en una herramienta para mejorar el resultado económico de las empresas agropecuarias. David Miazzo, licenciado en Economía, especializado en agronegocios y ex economista jefe de FADA, actualmente dirige DATA Miazzo, consultora enfocada en economía y agro.
En diálogo con ZonaCampo, explicó que el RIMI “fue la respuesta del gobierno a las pymes que pedían un régimen de incentivos para invertir”, luego de la implementación del RIGI para grandes inversiones.
El principal beneficio
“En términos generales, el principal incentivo es la amortización acelerada de inversiones”, explicó Miazzo. Esto significa que determinados bienes pueden computarse fiscalmente en un período mucho más corto que el habitual.
Pero el régimen contempla además categorías sin mínimo de inversión y, en esos casos, “la amortización acelerada es todavía mayor porque es una amortización inmediata o en una sola cuota”.

Una oportunidad para el agro
Miazzo identifica tres áreas particularmente relevantes: “Mayas antigranizo, eficiencia energética —por ejemplo, todas las inversiones relacionadas a energía solar— y después lo que es inversiones en riego”.
En el caso del riego, señaló que “alguien que invierta en equipos de riego va a poder amortizar el 100% de la inversión en el ejercicio fiscal en el que se active esa inversión”.
Pero uno de los puntos que considera más interesantes para la ganadería está relacionado con la genética superior.
“Para la ganadería también. Lo que es la inversión en puros y puros controlados, tanto en toros como en vacas, vaquillonas”, explicó. Y agregó: “La norma dice genética superior, pero básicamente todo lo que entra en ese segmento también es una amortización inmediata en una cuota”.
El ejemplo es concreto: “Si alguien compra un toro, puede amortizar el 100% de ese toro en el ejercicio fiscal donde lo compra”. El beneficio también alcanza a las madres.

Sin mínimo de inversión
Según Miazzo, existe un doble beneficio para estas inversiones: “Primero, que la amortización es inmediata. Y segundo, que no tiene el mínimo”.
Esto significa que “alguien que compre un solo toro, o que compre 10 madres, (…) va a poder calificar para ingresar al RIMI y obtener los beneficios del RIMI, sin tener un mínimo de inversión”.
Para el economista, esto representa una oportunidad concreta: “Creo que es muy significativo para los productores agropecuarios, que no lo ha obtenido ninguno de los otros sectores económicos”.
También devuelve IVA
A la amortización acelerada se suma otro beneficio: “También se incorpora la devolución del IVA inversión, en la mitad del tiempo normal: en vez de ser seis meses, son tres meses”.
Miazzo recomienda, por eso, planificar las inversiones dentro de la ventana prevista por el régimen: “Es importante planificarlas y ejecutarlas en esta ventana, así tienen efecto”.
Finalmente, advierte que el impacto sobre Ganancias puede adquirir mayor relevancia hacia adelante. “Muchos productores, muchas empresas, estos últimos años, con el ajuste por inflación, no tuvieron que pagar tanto impuesto a las ganancias”, explicó. Sin embargo, considera que esa situación podría cambiar: “No necesariamente es una realidad hacia adelante”, especialmente ante buenas condiciones productivas y precios.
Por eso, concluye, el beneficio debe analizarse junto al contador de cada empresa, pero puede ser una herramienta para acelerar inversiones en genética, riego y energía y mejorar el flujo financiero del negocio agropecuario.