El Director Comercial del laboratorio CDV repasa las claves sanitarias para el crecimiento del sector agroindustrial argentino. Para Fernando Matticoli, exportar no depende únicamente de producir más, sino de demostrar que la producción se desarrolla bajo condiciones de confianza, previsibilidad y sostenibilidad.

La demanda global de proteínas de origen animal continúa creciendo y la Argentina reúne condiciones productivas, conocimiento técnico y trayectoria para responder a ese desafío. Sin embargo, Fernando Matticoli, Director Comercial de CDV, destaca que existe un factor tan determinante como la calidad y el volumen producidos: la confianza sanitaria.
«Los mercados más exigentes no solo evalúan la competitividad de un sector; también consideran la capacidad de prevenir enfermedades, la solidez de los sistemas de control, la trazabilidad de los procesos y el cumplimiento de estándares cada vez más rigurosos. Exportar ya no depende únicamente de producir más, sino de demostrar que esa producción se desarrolla bajo condiciones confiables, previsibles y sostenibles», afirma Matticoli.

La sanidad como componente estratégico
Para el directivo, la sanidad animal dejó de ser una cuestión exclusivamente veterinaria para convertirse en un eje central del desarrollo productivo. Según indica, los programas de vacunación, la vigilancia epidemiológica y la disponibilidad de vacunas veterinarias de calidad resultan determinantes para proteger el estatus sanitario nacional, preservar el acceso a destinos internacionales y fortalecer la reputación del país ante sus socios comerciales.
Asimismo, Matticoli enfatiza la necesidad de un trabajo coordinado entre actores clave: «Los mayores avances se alcanzan cuando el conocimiento, la innovación y las políticas públicas convergen en un mismo objetivo: anticipar riesgos, proteger la producción, acompañar el crecimiento de la actividad y mantener la vigilancia para resguardar la calidad de los productos que protegen a nuestros rodeos».

El rol de los laboratorios y la prevención económica
En este entramado, sostiene que la industria veterinaria nacional cumple un papel central al desarrollar herramientas para prevenir y controlar enfermedades y zoonosis, invirtiendo en I+D para garantizar autonomía sanitaria y dar respuestas ágiles ante nuevos desafíos.
Para cerrar, Matticoli remarca la conveniencia integral de la prevención: «La prevención continúa siendo la estrategia más eficiente tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Evitar la aparición de enfermedades protege la productividad de los establecimientos, reduce pérdidas, favorece el bienestar animal y aporta previsibilidad a toda la cadena».
«En un mundo que demanda calidad, pero también previsibilidad y credibilidad, la confianza sanitaria constituye una ventaja decisiva. Cuidarla no significa únicamente proteger la producción: implica fortalecer el futuro de las exportaciones y del desarrollo agroindustrial argentino», concluye el ejecutivo.