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Las mangas

Marcos Giménez Zapiola brinda algunas ideas y sugerencias sobre el manejo del ganado vacuno. Hoy: un adelanto sobre mangas

Hay mangas que ayudan al seguimiento, y otras que no. 

1. Ayuda que el lado derecho del toril y la manga estén alineados, porque los animales ven bien la salida. No ayuda que la entrada sea en embudo.
2. Ayuda que las trancas sean abiertas. No ayuda que sean ciegas.
3. Ayuda que haya trancas intermedias, para que los punteros no reculen. No ayuda que la manga no tenga divisiones.
4. Ayuda que sea curva, siempre que estemos del lado interno, porque los animales nos verán menos y se concentrarán en el de adelante. Si se trabaja bien, la manga recta también ayuda, porque siempre se ve la salida.
5. Ayuda la manga del ancho adecuado. No ayuda la manga que permite darse vuelta o trabarse.
6. Ayuda la manga mediana (10 m), que se carga y descarga rápido. No ayuda la manga larga, que tarda en llenarse y vaciarse, y los animales se impacientan. Ni ayuda la corta, porque frena el seguimiento.

Habrá más sobre mangas, pero adelanto esto para explicar mejor el seguimiento.

 

Una de las mangas más largas en que haya trabajado en mi vida. La puerta intermedia ciega no ayuda. La gente le agrega la chapa porque ha tenido problemas con animales que tratan de saltarla si ven hacia adelante. Pero la causa del problema no es que vean la salida, sino que han estado demasiado tiempo esperando para salir, porque en una manga de 25 metros se tarda mucho tiempo en hacer el trabajo. Ni hablar si son toros.

El toril en embudo, y con un fondo muy ancho, obliga a trabajar con dos jinetes atrás, lo que tampoco ayuda a embretar por seguimiento.

Toril y manga bien alineados. El animal quiere salir. Un buen ejemplo de instalaciones sencillas pero muy buenas. 

Muy buen conjunto de toril y manga bien acoplados. Para mí, se podría haber prescindido de tres tablones de la puerta y cuatro de las paredes laterales paralelas (no de la pared del ángulo de entrada, que conviene que sea ciega). 

Manga curva de un feedlot norteamericano. Rescato la ventaja para el trabajador, que alimenta el seguimiento sin caminar mucho porque está ubicado del lado interior de la curva. El resto está plagado de fallas y defectos, cuyo análisis dejo para cuando llegue al tema de las instalaciones.

Recuerdo que el feedlot canadiense donde trabajaba Bud Williams se había comprado con esfuerzo un equipo igual, y que Bud seguía usando la manga vieja, a la que le había mejorado algunos detalles y funcionaba como un Rolls-Royce. 

Esta manga tiene la curva al revés. El operario tiene que caminar mucho más, porque está del lado largo de la curva, y además, siempre está frenando el seguimiento porque los animales lo ven adelante.
El que está bien orientado es el toril, con la curva del lado de afuera y el operario en el centro.

Mucha gente cree que las curvas son mágicas, y que cualquier problema se resuelve agregándole una más. Cuando las curvas son en serpentina, es decir, giran para un lado y luego para el otro, es inevitable que una curva funcional sea precedida y sucedida por una disfuncional. Otro tema para el futuro. 

Típica manga "general" de nuestros campos: muy ancha, y los terneros se atrancan, se echan, se dan vuelta. Son una tortura para los animales y para el operario, porque además son muy altas y tienen el andén altísimo. El colega de la foto, aún así, está por dar la subcutánea tirando el cuero, cosa que casi nadie se toma el trabajo de hacer. Mis respetos! 

Entrada de la manga en embudo, que favorece el giro de los animales. 

Foto que debo a Carlos Vaca. Manga muy larga y ancha, que se ha sobrecargado. Va a dar más trabajo aplicar los tratamientos (por los animales que esconden la cabeza), se va a demorar mucho más tiempo, posiblemente el negro del medio logre saltar afuera, darse vuelta o peor, caer patas para arriba.
El toril en embudo tampoco ayuda. 

Mangas de ancho ajustable disponibles en el mercado argentino.
Tienen otra ventaja, además de ajustarse: las paredes son verticales, lo que las hace mucho más amigables para el vacuno. 

Manga ancha incluso para vacas adultas. Todas las categorías menores tendrán la posibilidad de darse vuelta. La puerta delantera ciega frena al puntero un metro antes, y si lo apretamos a la fuerza, es probable que trate de saltar afuera. Es mejor que vea un espacio abierto adelante. 

Otra manga demasiado ancha y alta. La altura no ayuda a hacer el trabajo rápido y sin esfuerzo, porque cuesta más llegar al ternero, y eso demora la salida, dándole tiempo a los animales a atracarse, echarse, darse vuelta, etc. 

Consecuencia habitual de procesar terneros en una manga para toros. 

Solución muy simple: la manga de terneros. Foto de Carlos Vaca. 

MARCOS GIMÉNEZ ZAPIOLA

Licenciado en Sociología de la Universidad Católica Argentina (UCA) y PhD en Filosofía de la Washington University, EE.UU.Especialista en Buenas Prácticas de Manejo de Bovinos y Bienestar Animal, habiendo publicado más de 50 artículos en ese tema. Trabaja con la difusión y capacitación de recursos humanos, realizando presentaciones en países de América Latina, como Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Ecuador. Publicó los libros "El buen trato del ganado" y "Empresa familiar de campo". Empresario agropecuario desde 1980, actualmente es consultor agropecuario y columnista de la revista "Margenes Agropecuarios". 

Así funcionará la agricultura del futuro
Producen energía para riego con paneles fotovoltai...

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2. Ayuda que las trancas sean abiertas. No ayuda que sean ciegas.
3. Ayuda que haya trancas intermedias, para que los punteros no reculen. No ayuda que la manga no tenga divisiones.
4. Ayuda que sea curva, siempre que estemos del lado interno, porque los animales nos verán menos y se concentrarán en el de adelante. Si se trabaja bien, la manga recta también ayuda, porque siempre se ve la salida.
5. Ayuda la manga del ancho adecuado. No ayuda la manga que permite darse vuelta o trabarse.
6. Ayuda la manga mediana (10 m), que se carga y descarga rápido. No ayuda la manga larga, que tarda en llenarse y vaciarse, y los animales se impacientan. Ni ayuda la corta, porque frena el seguimiento.

Habrá más sobre mangas, pero adelanto esto para explicar mejor el seguimiento.

 

Una de las mangas más largas en que haya trabajado en mi vida. La puerta intermedia ciega no ayuda. La gente le agrega la chapa porque ha tenido problemas con animales que tratan de saltarla si ven hacia adelante. Pero la causa del problema no es que vean la salida, sino que han estado demasiado tiempo esperando para salir, porque en una manga de 25 metros se tarda mucho tiempo en hacer el trabajo. Ni hablar si son toros.

El toril en embudo, y con un fondo muy ancho, obliga a trabajar con dos jinetes atrás, lo que tampoco ayuda a embretar por seguimiento.

Toril y manga bien alineados. El animal quiere salir. Un buen ejemplo de instalaciones sencillas pero muy buenas. 

Muy buen conjunto de toril y manga bien acoplados. Para mí, se podría haber prescindido de tres tablones de la puerta y cuatro de las paredes laterales paralelas (no de la pared del ángulo de entrada, que conviene que sea ciega). 

Manga curva de un feedlot norteamericano. Rescato la ventaja para el trabajador, que alimenta el seguimiento sin caminar mucho porque está ubicado del lado interior de la curva. El resto está plagado de fallas y defectos, cuyo análisis dejo para cuando llegue al tema de las instalaciones.

Recuerdo que el feedlot canadiense donde trabajaba Bud Williams se había comprado con esfuerzo un equipo igual, y que Bud seguía usando la manga vieja, a la que le había mejorado algunos detalles y funcionaba como un Rolls-Royce. 

Esta manga tiene la curva al revés. El operario tiene que caminar mucho más, porque está del lado largo de la curva, y además, siempre está frenando el seguimiento porque los animales lo ven adelante.
El que está bien orientado es el toril, con la curva del lado de afuera y el operario en el centro.

Mucha gente cree que las curvas son mágicas, y que cualquier problema se resuelve agregándole una más. Cuando las curvas son en serpentina, es decir, giran para un lado y luego para el otro, es inevitable que una curva funcional sea precedida y sucedida por una disfuncional. Otro tema para el futuro. 

Típica manga "general" de nuestros campos: muy ancha, y los terneros se atrancan, se echan, se dan vuelta. Son una tortura para los animales y para el operario, porque además son muy altas y tienen el andén altísimo. El colega de la foto, aún así, está por dar la subcutánea tirando el cuero, cosa que casi nadie se toma el trabajo de hacer. Mis respetos! 

Entrada de la manga en embudo, que favorece el giro de los animales. 

Foto que debo a Carlos Vaca. Manga muy larga y ancha, que se ha sobrecargado. Va a dar más trabajo aplicar los tratamientos (por los animales que esconden la cabeza), se va a demorar mucho más tiempo, posiblemente el negro del medio logre saltar afuera, darse vuelta o peor, caer patas para arriba.
El toril en embudo tampoco ayuda. 

Mangas de ancho ajustable disponibles en el mercado argentino.
Tienen otra ventaja, además de ajustarse: las paredes son verticales, lo que las hace mucho más amigables para el vacuno. 

Manga ancha incluso para vacas adultas. Todas las categorías menores tendrán la posibilidad de darse vuelta. La puerta delantera ciega frena al puntero un metro antes, y si lo apretamos a la fuerza, es probable que trate de saltar afuera. Es mejor que vea un espacio abierto adelante. 

Otra manga demasiado ancha y alta. La altura no ayuda a hacer el trabajo rápido y sin esfuerzo, porque cuesta más llegar al ternero, y eso demora la salida, dándole tiempo a los animales a atracarse, echarse, darse vuelta, etc. 

Consecuencia habitual de procesar terneros en una manga para toros. 

Solución muy simple: la manga de terneros. Foto de Carlos Vaca. 

MARCOS GIMÉNEZ ZAPIOLA

Licenciado en Sociología de la Universidad Católica Argentina (UCA) y PhD en Filosofía de la Washington University, EE.UU.Especialista en Buenas Prácticas de Manejo de Bovinos y Bienestar Animal, habiendo publicado más de 50 artículos en ese tema. Trabaja con la difusión y capacitación de recursos humanos, realizando presentaciones en países de América Latina, como Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Ecuador. Publicó los libros "El buen trato del ganado" y "Empresa familiar de campo". Empresario agropecuario desde 1980, actualmente es consultor agropecuario y columnista de la revista "Margenes Agropecuarios". 

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