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La aplicación de agroquímicos y el rol de los agrónomos

Los productos fitosanitarios se adquieren y aplican mediante la emisión de una receta agronómica, documento legal que sólo puede ser realizado por un agrónomo matriculado y capacitado para tal fin. 

Los fitosanitarios permiten controlar diversas plagas (insectos, malezas y enfermedades). El método a través del cual éstos se aplican es, en general, la pulverización, que puede ser aérea o terrestre. "La importancia del rol del Ingeniero Agrónomo en todo proceso que abarque fitosanitarios es, en primera instancia, verificarlo para su aprobación por el SENASA considerando que su correcta aplicación tenga el menor impacto en la salud de las personas y animales y en el ambiente, y luego, la confección de la receta agronómica, se realiza acorde a dichos parámetros según la situación" sostiene Mariano Navarro (Matrícula 656 del Colegio de Profesionales de la Agronomía de Entre Ríos), Asesor agropecuario en Nogoyá.



"El uso correcto de los agroquímicos, tanto en cultivos intensivos, como en cultivos extensivos, garantiza que la producción no sea escasa a consecuencia de plagas, que muchas veces ya están alojadas en la zona de producción y se vuelve muy difícil su control. Y, por otro lado, el valor de los productos obtenidos no sería tan accesible para toda la población, porque el no usar agroquímicos implicaría mayor mano de obra para atender la producción" analiza Navarro.



Hace unos años, se comenzó a implementar la receta agronómica para fomentar la gestión responsable de los fitosanitarios, es decir, su manejo y uso adecuado. Si bien cada provincia tiene su legislación, en este rubro, es fundamental la intervención de un profesional de la Ingeniería Agronómica, matriculado y capacitado para resguardar la seguridad social, ambiental y productiva.

En este sentido, la Ingeniera Agrónoma Victoria Rolón (MP.779), CEO de Consultora Agronómica de Entre Ríos, explica que las recetas agronómicas que se deben realizar pueden ser de dos tipos "una de expendio, que se entrega cuando se va a comprar el producto a una agropecuaria, por ejemplo, y, por otro lado, están las recetas de aplicación donde el Asesor Técnico detalla el tipo de producto y el proceso de aplicación al aplicador y al productor".



Como se reflejó, el principal objetivo que persigue la receta agronómica, y que se ampara en las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA), es la gestión responsable de los productos fitosanitarios; a pesar de ello, en los últimos años aumentó el temor y la reticencia a las prácticas de aplicación; pero debe quedar claro que "si hay un profesional que te hace una receta y asiste a las aplicaciones en áreas sensibles, es porque hay una seriedad y una responsabilidad" asegura Rolón.



Al momento de utilizar fitosanitarios es vital el trabajo del profesional de la Ingeniería Agronómica en equipo con el aplicador y el productor. "Una asesora, sugiere e indica, pero quien tiene la decisión final es el productor del lote", explica Rolón. En estas prácticas, no solo es necesario conocer bien la plaga y su desarrollo, "también es importante considerar la proximidad a un curso de agua, la dirección y velocidad del viento, qué otros espacios están cerca del terreno a pulverizar o el área en la que se encuentra (periurbana o rural), la boquilla a utilizar para la salida del líquido y el tipo de fitosanitario elegido", detalla Navarro.



"La receta es el respaldo que el profesional tiene, para demostrar qué producto se recomendó utilizar, con cuales recaudos y condiciones, ante cualquier inconveniente que pueda surgir", destaca Rolón. En la receta figura el nombre y matrícula del profesional, el cultivo a tratar, la georreferencia del lugar, la fecha de prescripción (de cuando se confecciona la receta), la dosis y nombre de los productos. "Uno de los puntos más importantes de la receta se detalla en las observaciones" destaca Navarro, "ahí es donde hay que aclarar todo: las condiciones climáticas, el viento, los cursos de agua cercanos, si hay viviendas, si hay otros cultivos en zonas aledañas, porque esa es la información más valiosa" concluye el Ingeniero.



El uso correcto de los fitosanitarios permite controlar malezas, insectos y enfermedades con alta eficiencia. Como ciudadanos, debemos ser responsables y utilizar estos productos de manera correcta, por eso, es importante cumplir con la normativa establecida y realizar este proceso siempre asesorado por un profesional de la Ingeniería Agronómica matriculado y capacitado para tal fin. 

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"El uso correcto de los agroquímicos, tanto en cultivos intensivos, como en cultivos extensivos, garantiza que la producción no sea escasa a consecuencia de plagas, que muchas veces ya están alojadas en la zona de producción y se vuelve muy difícil su control. Y, por otro lado, el valor de los productos obtenidos no sería tan accesible para toda la población, porque el no usar agroquímicos implicaría mayor mano de obra para atender la producción" analiza Navarro.



Hace unos años, se comenzó a implementar la receta agronómica para fomentar la gestión responsable de los fitosanitarios, es decir, su manejo y uso adecuado. Si bien cada provincia tiene su legislación, en este rubro, es fundamental la intervención de un profesional de la Ingeniería Agronómica, matriculado y capacitado para resguardar la seguridad social, ambiental y productiva.

En este sentido, la Ingeniera Agrónoma Victoria Rolón (MP.779), CEO de Consultora Agronómica de Entre Ríos, explica que las recetas agronómicas que se deben realizar pueden ser de dos tipos "una de expendio, que se entrega cuando se va a comprar el producto a una agropecuaria, por ejemplo, y, por otro lado, están las recetas de aplicación donde el Asesor Técnico detalla el tipo de producto y el proceso de aplicación al aplicador y al productor".



Como se reflejó, el principal objetivo que persigue la receta agronómica, y que se ampara en las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA), es la gestión responsable de los productos fitosanitarios; a pesar de ello, en los últimos años aumentó el temor y la reticencia a las prácticas de aplicación; pero debe quedar claro que "si hay un profesional que te hace una receta y asiste a las aplicaciones en áreas sensibles, es porque hay una seriedad y una responsabilidad" asegura Rolón.



Al momento de utilizar fitosanitarios es vital el trabajo del profesional de la Ingeniería Agronómica en equipo con el aplicador y el productor. "Una asesora, sugiere e indica, pero quien tiene la decisión final es el productor del lote", explica Rolón. En estas prácticas, no solo es necesario conocer bien la plaga y su desarrollo, "también es importante considerar la proximidad a un curso de agua, la dirección y velocidad del viento, qué otros espacios están cerca del terreno a pulverizar o el área en la que se encuentra (periurbana o rural), la boquilla a utilizar para la salida del líquido y el tipo de fitosanitario elegido", detalla Navarro.



"La receta es el respaldo que el profesional tiene, para demostrar qué producto se recomendó utilizar, con cuales recaudos y condiciones, ante cualquier inconveniente que pueda surgir", destaca Rolón. En la receta figura el nombre y matrícula del profesional, el cultivo a tratar, la georreferencia del lugar, la fecha de prescripción (de cuando se confecciona la receta), la dosis y nombre de los productos. "Uno de los puntos más importantes de la receta se detalla en las observaciones" destaca Navarro, "ahí es donde hay que aclarar todo: las condiciones climáticas, el viento, los cursos de agua cercanos, si hay viviendas, si hay otros cultivos en zonas aledañas, porque esa es la información más valiosa" concluye el Ingeniero.



El uso correcto de los fitosanitarios permite controlar malezas, insectos y enfermedades con alta eficiencia. Como ciudadanos, debemos ser responsables y utilizar estos productos de manera correcta, por eso, es importante cumplir con la normativa establecida y realizar este proceso siempre asesorado por un profesional de la Ingeniería Agronómica matriculado y capacitado para tal fin. 

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